ASOCIACION BIBLICA SAN PABLO

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viernes, 23 de marzo de 2012

SOLEMNIDAD DE SAN JOSÉ

SOLEMNIDAD DE SAN JOSÉ



          La práctica cuaresmal se interrumpe en cierto modo para celebrar la solemnidad de San José, esposo de María. Él, junto con Nuestra Señora, cuidó de Jesús Niño, y no hay en el Cielo excepto su Esposa, santo más grande. De igual forma que fue cabeza de la Sagrada Familia y cuidó de ella aquí en la tierra, así ejerce ahora su patrocinio sobre la Iglesia universal.

Esta festividad, que ya existía en numerosos lugares, se fijó en esta fecha durante el siglo XV y luego se extendió a toda la Iglesia como fiesta de precepto en 1621.

La liturgia de las lecturas de este día tiene una especial significación y resonancia. Le 12, 2, inserta la bella alegoría del "... criado fiel y solícito a quien el Señor ha puesto al frente de su familia", que recoge la antífona de entrada de la Misa. La primera lectura evoca las antiguas promesas de la llegada de un Rey fuerte y justo, un Pastor bueno que conducirá al rebaño hacia verdes praderas (Ez 34, 23), en armonía con el Redentor que menciona Gen 3, 1.

El Evangelio de la Misa (Mt 1, 16), recalca que José está entroncado con la casa de David, depositaría de las promesas hechas a los patriarcas: "Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cuál nació Jesús, llamado Cristo."

Ya hemos hablado en anteriores artículos de las virtudes del santo: La sencillez de José sobre la que Dios derramó gracias y dones, el cual vivió también gozos impensables ante la familiaridad de Jesús y María; su perplejidad ante el misterio obrado en María, desconocido para él; la pobreza en   Belén;   la   profecía   de Simeón augurando los sufrimientos del Niño Dios; la fuga angustiosa a Egipto y el regreso, en medio de otras amenazas; la constante fidelidad del Patriarca mirando prioritariamente por la vida y el bienestar de Jesús y de la Madre. Destaco aquí una bella expresión de Escrivá de Balaguer, que sostiene que el sentido y significado de la Fiesta del Santo es el buen momento para que todos renovemos nuestra entrega a la vocación de cristianos, que a cada uno de nosotros ha concedido el Señor. Y dice así: "Cuando hay fe, amor y esperanza, renovarse es -a pesar de los errores personales, de las caídas, de las débilidades-mantenerse en las manos de Dios: confirmar un camino de fidelidad".

La Misa de esta fiesta tiene bellas resonancias. Así, la Antífona de la comunión dice: "Sierro bueno y fiel, entra en el banquete de tu Señor". Y en la oración de la colecta aparece también la palabra fidelidad en San José: "Dios todopoderoso, que confiaste los primeros misterios de la salvación de los hombres a la fiel custodia de San José...", que parece como si el Señor quisiera recordamos nuestros compromisos con Él, la fidelidad a la vocación recibida de Dios.

En la oración sobre las ofrendas de esta misa, se invoca así a Dios: "Concédenos, Señor, que podamos servirte... con un corazón puro como San José, que se entregó para servir a tu Hijo...".

Finalmente, meditemos las palabras de Sto. Tomás sobre cualquier vocación y también sobre la de San José: "A los que Dios elige para algo los prepara y dispone de tal modo que sean idóneos para ello".

Por Francisco Pellicer Valero



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