ASOCIACION BIBLICA SAN PABLO

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viernes, 27 de junio de 2014

JESUS, SEÑOR

JESUS, SEÑOR



         La palabra "señor" se denomina en griego "kyrios" (término del que se deriva kyrieuo = tener la soberanía, dominar), que traduce el hebreo "adon" y el arameo "mara" ("amo", el que dispone de alguien o de algo). (León-Dufour: Diccionario del N. T.", pág. 400). De "adon" se deriva "Adonai" ("mi señor") y con "mara" se forma la frase "maran-ata" ("ven señor").

         EL VOCABLO "SEÑOR" EN CIFRAS.- De las 718 veces que se usa la palabra "kyrios" en el Nuevo Testamento, la mayoría de ellas aparece en los escritos lucanos (Evangelio y Hechos de los Apóstoles), con un total de 210 veces y en las Cartas paulinas 275; es decir, que abunda más en los libros más particularmente orientados al mundo griego. En los demás textos del N. T., se emplea kyrios: 18 veces en el Evangelio de S. Marcos, 80 en el de S. Mateo y 52 en el de S. Juan; en la Carta a los Hebreos 16, en la de Santiago 14, en la 2ª de S. Pedro otras 14 y en el Apocalipsis 23. (Coenen y otros: Diccionario Teológico del N.T., vol. IV, pág. 205)

         No siempre la palabra kyrios tiene sentido religioso, pues hay ocasiones en que se hace de ella un uso profano: a los amos respecto de sus siervos (Ef 6, 5), al esposo le denomina así la esposa (1 Pe 3, 6); al patrono de una empresa (Lc 16, 3.5); al propietario (Mt 13, 27; Lc 13, 8); al superior (Hch 25, 26); a un gobernador (Mt 27, 63). (Enciclopedia Díez Macho, VI, col. 608).

         A DIOS SE LE DENOMINA SEÑOR.- En el Antiguo Testamento, en numerosas ocasiones, en lugar del nombre de Dios (Yavhé) se usa el de Señor (Kyrios) por el temor que tenían los judíos de faltar a uno de los Mandamientos: "NO PRONUNCIARÁS EL NOMBRE DE YAVHÉ, TU DIOS, EN VANO, PORQUE YAVHÉ NO DEJARÁ IMPUNE A QUIEN PRONUNCIE SU NOMBRE EN VANO" (Ex 20, 7).

         En el Nuevo Testamento continúa aplicándose el nombre de Señor a Dios Padre (Mt 1, 20; 4, 7.10; Mc 11, 99; Lc 46.68; 2, 22; etc.), pero también se atribuye este título a Jesucristo.         

          EXALTACION DE JESUCRISTO.- Es verdad que Cristo ha sido "EL SEÑOR" desde el primer momento de su Encarnación, como Hijo consubstancial al Padre, hecho Hombre por nosotros. Pero sin duda llegó a ser Señor en plenitud después de su Resurrección y como consecuencia de haberse humillado "HACIÉNDOSE OBEDIENTE HASTA LA MUERTE Y MUERTE DE CRUZ" (Flp 2, 8) (Juan Pablo II: Creo en Jesucristo, pág. 447).  

Cuando la Iglesia confiesa a Jesús como Kyrios quiere decir que Jesús es el Señor divino. Así, la afirmación "JESÚS ES EL SEÑOR" (Rom 10, 9; 1 Cor 12, 3) es la más corta confesión de fe. Exaltado por el Padre, tiene como Kyrios, el nombre supremo, el de la gloria divina (Flp 2, 9-11). Este Kyrios es el Señor de vivos y muertos (Rom 14, 9), así como de los poderes y potestades de encima y de debajo de la tierra (Flp 2, 10; Ef 1, 20-21). Es Señor de los señores y Rey de reyes (Ap 17, 14). Ha recibido del Padre el poder de dar vida (Jn 5, 21; 17,2) y el de juzgar a todos los hombres (Jn 5, 22.27).

Finalmente, en Cristo reside toda la plenitud de la divinidad (Col 2, 9) (Schelkle: Teología del N.T., II, pág. 324).

         ACTITUD DE JESÚS.- El Maestro no exigió para sí el título de Señor, pero lo aceptó de sus discípulos como conveniente a su persona después de haberles lavado los pies: "VOSOTROS ME LLAMÁIS MAESTRO Y SEÑOR Y DECÍS BIEN" (Jn 13, 13). Cuando antes de la solemne entrada de Jerusalén mandó a que le procuraran una cabalgadura alude a su señorío, que implica poder disponer de  todo; manda a dos discípulos  que le traigan un pollino que estaba atado, diciéndoles: "SOLTADLO Y TRAEDLO. Y SI ALGUIEN OS PREGUNTARA POR QUÉ LO HACÉIS CONTESTADLE QUE EL SEÑOR LO NECESITA" Mc 11, 2-3; Lc 19, 30-31). Como Hijo del hombre, Jesús es "SEÑOR TAMBIÉN DEL SÁBADO" (Mc 2, 28). En cierta ocasión la Palabra del Maestro pide obediencia y seguimiento: ¿POR QUÉ ME LLAMÁIS SEÑOR, SEÑOR, Y NO HACÉIS LO QUE OS DIGO" (Lc, 6, 46). Por otra parte, a lo largo de toda su vida pública, sus actos de dominio sobre la naturaleza, sobre las enfermedades, sobre los demonios, sobre la muerte y el pecado fueron una demostración clara de su soberanía divina (Bauer: Diccionario de Teología Bíblica, pág. 986; Catecismo de la Iglesia Católica, pág. 105).

         CARACTERÍSTICA DEL SEÑORÍO DE JESÚS.- El señorío de Jesús no se ejerce por el dominio sino por la obediencia hasta la muerte. Porque el Padre ha resucitado a Jesús sabemos que la historia humana no está en manos de los poderosos y violentos, sino de los pobres y de los mansos, de los que sufren y de los que crean relaciones humanas basadas en la paz, de los que van más allá de las normas, de los que aman a los enemigos: "LOS QUE CONFÍAN EN EL SEÑOR HEREDARÁN LA TIERRA" (Mt 5, 3 ss.) (Jesucristo Único Salvador: Catequesis Diocesana, pág. 53).

Por Francisco Pellicer Valero

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