ASOCIACION BIBLICA SAN PABLO

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jueves, 27 de noviembre de 2014

CELEBRABA LA MISA CON TRES GOTAS DE VINO

CELEBRABA LA MISA CON TRES GOTAS DE VINO




Estimado/a hermano/a en Cristo: Quisiera recordar hoy el heroísmo del Cardenal Francoise-Xavier Nguyen Van Thuan.

Nombrado por Pablo VI Arzobispo coadjutor de Ho Chi Minh (la antigua Saigón) en 1975, pasó trece años en las cárceles comunistas de Vietnam, nueve de ellos en régimen de aislamiento, en una celda sin ventanas, a oscuras durante semanas o con la luz encendida las 24 horas en otros días.

“AUNQUE QUERÁIS MATARME, YO OS AMO”: Con estas palabras contestaba a las provocaciones de sus carceleros. En el campo de “reeducación” celebraba las misas con tres gotas de vino y administraba la comunión en secreto a otros prisioneros.

En 1988 salió de la cárcel sin haber sido nunca juzgado y diez años más tarde fue nombrado por Juan Pablo II presidente de “Justicia y Paz“ y posteriormente Cardenal.

En el año 2000 estuvo en Valencia invitado por la Comisión Diocesana de “Justicia y Paz” y pronunció una conferencia, a la que asistió numeroso público y en la que ofreció su testimonio de la prisión.

Ha conmovido a muchos miles de personas con la lectura de las meditaciones que pronunció durante los Ejercicios Espirituales a la Curia Romana presidida por el Papa, en las que recoge muchas de las experiencias espirituales que maduró en la cárcel.

El telegrama del Papa a su muerte, recordaba: “esta gran figura sacerdotal y episcopal de su país que, con una fidelidad y valentía ejemplares ha dado testimonio de su fe en Cristo... El querido hermano difunto deja el recuerdo indeleble de una vida gastada en la adhesión coherente y heroica a la propia vocación, como sacerdote atento a las necesidades del pueblo cristiano y pastor lleno de celo por el evangelio, incluso en el duro tiempo de la persecución”.

En el telegrama de pésame de nuestro señor Arzobispo decía: “Siento de veras esta irreparable pérdida y me uno a la acción de gracias por el don que ha supuesto para la Iglesia la persona y el ministerio del Cardenal Van Thuan, a quien tuve la suerte de conocer personalmente. Era un hombre de Dios, sembrador de paz y de esperanza. Ahora sentimos su pérdida, pero nos consuela la entereza de saber que el Señor habrá premiado a este hijo fiel.”



Francisco Pellicer Valero

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