ASOCIACION BIBLICA SAN PABLO

ASOCIACION BIBLICA SAN PABLO

sábado, 28 de mayo de 2016

MUJERES DE LA BIBLIA: ESTER

MUJERES DE LA BIBLIA 9: ESTER



         Huérfana de padre y madre fue adoptada como hija por su tío Mardoqueo, hombre inteligente, caritativo, precavido, firme en sus convicciones religiosas, enérgico y prudente, en una palabra, un perfecto judío.
         Ester se distinguía no solo por su hermosura física, sino por su obediencia constante y filial a su tío. Por su humildad y admirable discreción, guardaba silencio sobre su origen judío; por su simpatía, se ganaba el favor de cuantos la conocían.
         Cuando el rey repudió a su esposa Vasti, se buscaban por todo el país jóvenes bellas y vírgenes para presentarlas ante el rey. Como por su sencillez y humildad se ganaba las simpatías de cuantos la conocían, fue elegida por el rey, el cual le puso la diadema real y la declaró reina. Ester se convirtió en la favorita del rey, aunque no era la única que compartía la alcoba real.
         Ester se distinguía por su entrega y desvelos hacia su esposo el rey Asuero, delatando las conjuras contra su persona y su reino. Por su valor y decisión, cuando se trataba de salvar a su pueblo, estaba dispuesta a arrostrar la muerte; con su diplomacia resolvía con naturalidad las situaciones más difíciles; con su inflexibilidad para con los malvados se hallaba en contra del gran enemigo de los judíos, Amán; tenía una fe inquebrantable en la ayuda de Dios y practicaba una observancia religiosa a toda prueba.
         El monarca puso al frente de su palacio y de todo su reino a Amán, hombre ambicioso, orgulloso y muy celoso de sus prerrogativas, entre las que se encontraba que todos tenían que doblar la rodilla ante él y postrarse en su presencia. Todos efectivamente lo hacían, menos el judío Mardoqueo, que no doblaba su rodilla “para no poner por encima de la gloria de Dios la gloria de un hombre”.
         Esto provocó la cólera de Amán, que al enterarse de su origen judío, juró vengarse, no sólo de él sino de todos los de su raza. Para poder conseguirlo informa al rey de la actitud hostil del pueblo judío, exagerando notablemente las tintas y obtiene de él un decreto de exterminio contra todos los judíos.
         Mardoqueo reacciona contra esto vistiéndose de saco, cubriendo su cabeza de ceniza y dando alaridos por la ciudad. Además, le pide a Ester que informe al rey de lo que está pasando. Ella, confortada con la oración, se dirige a la alcoba del rey.
         Ester manifiesta un deseo y una petición: “Si he hallado gracia a tus ojos, concédeme la vida y la vida de mi pueblo, pues quieren exterminarnos.
         Enfurecido el rey, pregunta quién es el autor de ese plan. Al decirle que el que ha dado esa orden es Amán, el rey manda en el acto colgar a esta persona y revoca el edicto dado, e incluso concede a los judíos algunos privilegios.
         Esta narración nos hace ver claramente la hostilidad de que eran objeto los judíos en el mundo antiguo. El libro de Ester es un testimonio a favor de la Providencia que asegura el triunfo del pueblo elegido sobre los perseguidores gentiles.

         Dios salva a su pueblo, que se mantiene fiel a los principios religiosos heredados de los mayores, y lo salva a través de una mujer en una sociedad y en una época en que la mujer representaba bien poco, porque para Dios no es el sexo lo que cuenta sino la fe y la confianza.

Por Francisco Pellicer Valero

sábado, 21 de mayo de 2016

LOS DOCUMENTOS DEL MAR MUERTO

LOS DOCUMENTOS DEL MAR MUERTO




            Los manuscritos del Mar Muerto son imprescindibles para conocer el judaísmo del Segundo Templo; y es imposible conocer cabalmente la figura de Jesús, sin conocer ese judaísmo, dice el escritor y comunicador César Vidal.
            Los que tenemos ya bastantes años, recordamos las noticias que nos hablaban de unos manuscritos que habían aparecido en la zona del Mar Muerto. Unos pastores cuidaban sus ovejas en aquellos parajes y se adentraron por unas bocas del terreno, en cuyo interior descubrieron aquí y allá unas vasijas conteniendo papiros escritos que se llevaron a sus casas. Hubo sucesivos descubrimientos, porque nadie sabía cuántos escondrijos podría haber. A partir de ahí, no todas las noticias estaban claras. Que si eran copias de esto y lo otro. Que si los rollos escritos los partían en trozos para sacar más dinero, etc.
            Todavía hoy cabe preguntarse: ¿qué fue de todo aquello?
            Este tema ha adquirido relieve últimamente porque habla de esos escritos un libro y la película del libro, que ha tenido y tiene mucha aceptación, demasiada diría yo, dado que está plagada de falsedades. Me estoy refiriendo al “Código da Vinci”.
            Este libro tiene además otro trasfondo, pues conecta directamente con las tesis islamistas. Las tesis islamistas que afectan a los católicos son, en este caso, que Jesús no era Dios, sino mero hombre. De ahí que se oponen a la profesión de la Santísima Trinidad, porque dicen que es una práctica politeísta. De donde se deduce que los cuatro Evangelios no son de fiar, ya que se escribieron muchos más, que fueron postergados por los católicos y sin embargo eran más fiables. Entre estos tiene predilección por el evangelio de Bernabé. Lo que manifiesta a este respecto “El Código da Vinci” es: “Jesús fue una figura histórica de inmensa influencia… Es comprensible que miles de seguidores de su tierra quisieran dejar constancia escrita de su vida. Para la elaboración del Nuevo Testamento se tuvieron en cuenta más de ochenta evangelios, pero solo algunos acabaron incluyéndose, entre los que estaban los de Mateo, Marcos, Lucas y Juan”. (p. 28)


            En cuanto a los manuscritos del Mar Muerto, dice: “Los manuscritos del Mar Muerto se encontraron en la década de 1950 en una cueva cercana a Qumram, en el desierto de Judea. Y también están, claro está, los manuscritos coptos hallados en Nag Hammadi en 1945. Además de contar la verdadera historia del Grial, esos documentos hablan del ministerio de Cristo en términos muy humanos. Evidentemente, el Vaticano, fiel a su tradición oscurantista, intentó por todos los medios, evitar la divulgación de estos textos”.(p. 29)
            Más adelante (p. 305) explicita lo del ministerio de Cristo,  diciendo que fueron los “primeros documentos del Cristianismo”. El problema de estos manuscritos  es que muchos hablan de ellos sin haberlos leído. En cuanto a los códices de Nag Hammadi, reflejan la mentalidad y las preocupaciones de grupos sectarios muy reducidos, durante el s. II.
            Lo del Mar Muerto fue un movimiento fundado por un personaje que se conoce como Maestro de Justicia. De hecho, en el Documento de Damasco se dice que el grupo surgió unos 390 años después de la destrucción del Templo de Jerusalén por Babilonia, es decir, hacia el 198 a. C. Y dice también que ese grupo estuvo durante 20 años como en tinieblas, pero al cabo de ese tiempo fue cuando apareció el Maestro de Justicia,. Lo que quiere decir que se puso en contacto con el grupo hacia 177 a. C.
            Este movimiento es una especie de historia de unos herejes del judaísmo, ya que tenían una visión muy especial sobre la Torah.
            En los primeros versículos del c. 8 de Daniel se describen hechos que corresponden al período histórico en que tuvo lugar la aparición del Maestro de Justicia. Daniel describe la visión de un carnero que tiene dos cuernos, uno más grande que el otro. Se trata de una referencia al imperio persa, formado por medos y persas (los persas tenían más importancia: el cuerno más grande). Después nos habla de un macho cabrío que vence al carnero. Es una referencia a Alejandro Magno. A Alejandro todavía se le sigue llamando en árabe “el de los cuernos”. E incluso en algunas monedas de la época aparece con unos cuernos de macho cabrío como los del dios Amón, el dios egipcio al que el conquistador identificaba con su nombre. A la muerte de Alejandro Magno, el imperio se reparte entre algunos capitanes, y de una de esas dinastías surgió un monarca, que en un principio se mostró favorable a los judíos, pero después fue profundamente enemigo. Era Antíoco IV. Él se creía un dios manifiesto, y por eso se denominaba Epifanes. Los judíos creían que estaba loco, y por eso le llamaban Epimenes.
            En el año 167 a. C. Antíoco IV decidió acabar con el pueblo de Israel mediante una política de asimilación. Hacia el 166 a. C., una familia denominada los Macabeos, decidió alzarse en armas contra él. Y entre los partidarios de los partidarios de los Macabeos se encontraba precisamente un personaje que conocemos como Maestro de Justicia.
            Uno de los manuscritos de Qumram, el Manual de disciplina, habla de que el grupo del Maestro de Justicia empezó a creer en unos contornos que describen lo que serían los tiempos de la posguerra, o sea, que el templo volvería a ser lo que era, con los correspondientes sacrificios, y la nación solo tendría que esperar a que llegara el Mesías.
            En efecto, Judas Macabeo recuperó la ciudad, y volvieron a consagrar el templo. Pero no se restauró el servicio, y el Maestro de Justicia no fue llamado a desempeñar un papel decisivo. Al contrario, muerto Judas, le sucede su hermano Jonatán, que fue nombrado sumo sacerdote por un monarca pagano, pese a no ser de familia sacerdotal. Entonces, el Maestro de Justicia reunió un grupo de seguidores, y se marchó al desierto. Pero, cuando menos lo esperaban, un día sagrado en que estaban desprevenidos, su enemigo Jonatán Macabeo, con sus tropas, les arrebató cuanto tenían, se mofó de ellos, y los dejó que se murieran de hambre. El Maestro de Justicia endureció más la forma de vida de sus seguidores.
            Durante el gobierno de Simón Macabeo (143-134 a.C.) ellos permanecieron en Qumram, y siguieron ahí durante el gobierno de Juan Hircano, el de su hijo Aristóbulo (104-103 a.C.) que se proclamó rey, durante el de Alejandro Janneo (103-76 a.C.), el de su esposa Salomé Alejandra (76-67 a.C.), y el de Hircano que venció a su hermano gracias a su servidor Antípatro (el padre de Herodes el Grande), quien provocó una intervención romana. El 63 a.C. Pompeyo interviene en Judea.
            Hircano y Antípatro (48-47 a.C.) abandonan a Pompeyo tras la derrota de Farsalia y se pasan al bando de César.
            Del 40-37 a.C., Antígono, hijo de Aristóbulo II, hermano de Hircano, se convierte en el último rey asmoneo (macabeo). Finalmente es asesinado por Herodes el Grande.
            El hecho de que Herodes no era judío (era idumeo) podía presagiar la venida del Mesías, conforme a la profecía del Génesis 49, 10 (que el Mesías vendría cuando el cetro de Israel pasara a manos no judías, y Herodes no era judío. Depuesto Arquéalo (6 d.C.), se inicia el período de los procuradores romanos.


            Los de Qumram habían abandonado su refugio, pero se desengañaron y volvieron otra vez allí. Sabemos que el 68 (dentro de la última guerra con Roma en 66-73 d.C.) los romanos llegaron a Qumram, y los esenios solo tuvieron tiempo de esconder en unas vasijas los documentos que han llegado hasta nosotros.
            Estos manuscritos nos dan la transmisión del texto del Antiguo Testamento de manera extraordinariamente fidedigna. Es decir, demuestran que el texto no ha sufrido alteraciones. Nos dan mucha documentación sobre los esenios y no esenios, y nos permiten entender mejor el judaísmo de la época.
            El pensamiento del Maestro de Justicia era que esa era una de las primeras veces en que un personaje lee la Biblia y ve que está diciendo algo que corresponde al momento en que se vive. Afirma también que a Dios no se le puede encajonar entre las cuatro paredes de un lugar sagrado. Y proyectó en su vida personal la espera muy cercana, a su juicio, de un Mesías venidero.
            Había gente que pensaba que había dos Mesías: uno que moriría, y otro que, por el contrario, vencería. Cuando Juan Bautista pregunta: “¿eres tú el Mesías, o esperamos a otro?, quiere decir ¿eres tú el Mesías que yo creo, o esperamos a otro Mesías vencedor?, Jesús contesta inteligentemente citando solo la 1ª parte del texto de Isaías 61, 1 y 15, que equivale a decir: “soy el Mesías consolador ahora; obviamente también soy el vencedor”.
            En los documentos de Qumram no ha habido manipulaciones: se han ido publicando ediciones de los mismos, y en estos momentos existen incluso ediciones en CD-ROM.

Por Angel Aguirre Alvarez
Fotografía: Mª del Carmen Feliu 

sábado, 14 de mayo de 2016

MUJERES DE LA BIBLIA: BETSABE

MUJERES DE LA BIBLIA 8: BETSABE




            Esta mujer entra en la historia con la mancha de haber traicionado a su marido cediendo a las insinuaciones del rey David.
Este rey se levantó de la siesta y dando un paseo por la terraza de su casa vio en la casa de Urías la silueta de una mujer muy hermosa que se estaba bañando; manda que se la traigan. Ella acude inmediatamente; David se acuesta con ella y Betsabé vuelve a su casa. Su marido Urías se hallaba en el frente de batalla poniendo en peligro su vida en favor de su rey.
            Pocos días después del adulterio Betsabé anuncia al rey que se halla encinta. David desea ocultar lo acontecido y le da un permiso a Urías para que vaya a su casa con el fin de que se acueste con su mujer y cuando nazca el hijo se considere que es suyo.
            Como durante la guerra era costumbre guardar continencia Urías no va a dormir a su casa, sino que duerme junto a la puerta de palacio con la guardia real.
            Como el rey no consigue su objetivo y Urías vuelve al frente de batalla, escribe una carta al jefe del ejército para que coloque al citado militar en el lugar más peligroso y cuando ataque el enemigo dejarlo solo para que caiga muerto. Así acontece y cuando se entera Betsabé hace luto por su marido durante siete días, según la costumbre de entonces.
            David introduce a Betsabé en palacio considerándola como mujer suya entre otras.

Cuando nazca el hijo se considerará como hijo legítimo del rey.
            Este crimen perfecto a los ojos de los hombres, no lo era ante Dios, que mandó al profeta Natán que habló con David y éste reconoció su pecado. Además, el niño que les ha nacido del adulterio, enferma gravemente y a pesar de la angustia de los padres y de sus rigurosas penitencias el niño muere a los siete días de su enfermedad.


            Una vez pasado el luto e inician su vida normal, David duerme con Betsabé, queda embarazada y nace otro niño a quien ponen el nombre de Salomón, que será el heredero de la corona gracias a la ayuda del profeta Natán.
            Betsabé ha conseguido lo que probablemente nunca había imaginado: ser la “madre del rey”. Este título le confería un rango oficial y unos poderes que sobrepasaban los que una madre tiene sobre su hijo. La madre del rey llevaba el título de “Gran Dama”.
            Salomón recibe a su madre con todos los honores: saludándola de pie, saliendo a su encuentro, postrándose ante ella, colocándole luego un trono a su lado y sentándola a su derecha.
            Aquí terminan las noticias sobre esta singular mujer, mezcla de pasividad e indolencia, de bondad y altruismo, de firmeza y astucia, que mereció figurar, para nuestra general admiración y sorpresa, en la genealogía de Jesucristo, transmitida por Mateo en su Evangelio: “David engendró a Salomón en la mujer de Urías” (Mt. 1,6).

Por Francisco Pellicer Valero





sábado, 7 de mayo de 2016

MUJERES DE LA BIBLIA: ABIGAIL

MUJERES DE LA BIBLIA 7: ABIGAIL




            Abigail, esposa primera del rico propietario Nabal y después una de las esposas del rey David, ha pasado a la historia como el prototipo de la prudencia y sagacidad. Los datos sobre su vida se recogen en 1 Sam 25, 2-44.
            David y los suyos habían agotado en el desierto todas sus provisiones; mandó a 10 muchachos a hablar con Nabal para que le ayudasen. Pero este hombre insensato, se burla de David y los despide injuriando a su jefe.
            Esto provoca una justa cólera contra David y piensa mandar a 400 de sus hombres para dar muerte a Nabal y a todos los suyos.
            Uno de los criados advirtió a Abigail de lo que pasaba y ésta mandó a su criados que preparasen a toda prisa. 200 panes y 2 odres de vino, 5 carneros ya preparados, 5 medidas de grano tostado, 100 pasteles de uvas pasas y 200 tortas de hijos secos. Lo cargaron sobre los asnos y montada en uno de ellos la prudente y hermosa Abigail.
            Cuando se encuentra con David, baja del asno, se postra en tierra y le da toda clase de explicaciones y disculpas: ella no sabía nada de lo ocurrido; de saberlo se hubiera resuelto sin dificultad. En cuanto a su marido no hay que tomarlo en serio porque es un loco y un necio. El Señor te ha librado de derramar sangre y de vengarte por su propia mano. Te ruego que este obsequio que tu sierva te hace sea para los muchachos que te siguen.
            El discurso de Abigail, modelo de prudencia y sensatez, se transforma en una sabia evocación de todo lo que el futuro rey de Israel debe al Señor. El a está segura de que David combate las batallas de Dios, que su causa es justa, que saldrá incólume de las persecuciones de Saúl y que llegará a ser rey de Israel. Cuando llegue ese día no tendrá remordimiento alguno.
            Abigail cuenta todo esto a su marido y éste cae en la cuenta del peligro a que había expuesto a sí mismo y a su familia y es tal el pavor que se apodera de él que sufre un ataque de apoplejía y muere.
            La noticia del fallecimiento de Nabal llega pronto a David y le produce un gran regocijo. Su muerte le presenta la imagen de aquella agraciada mujer tan inteligente y a la vez tan temerosa de Dios. Piensa que Abigail merecía una suerte mejor de la que le había tocado vivir con Nabal y decide hacerla esposa suya. Manda una embajada para pedir a Abigail en matrimonio.
            Fueron donde se encontraba esta viuda y le dijeron: “David nos envía a ti para pedirte que te cases con él.” Ella se levantó, se postro en tierra y dijo: “Aquí está tu esclava dispuesta a lavar los pies de los criados de mi señor” (1 Sam 25, 41).
            Se levantó a toda prisa y montó en su asno; la acompañaban 5 de sus doncellas. Siguió a los mensajeros de David y se casó con él. David tenía otra mujer llamada Ajinoán.
            De la vida posterior de Abigail con David y de sus relaciones con la otra que compartía el lecho matrimonial tenemos muy pocas noticias. Sabemos que viviría las peripecias de David que estaba perseguido por Saúl; en Hebrón asistió a la coronación de David como rey de Judá. Durante este tiempo la vida de Abigail transcurriría con más tranquilidad pero teniendo que compartir el afecto de su marido con otras cinco mujeres. Sabemos también que tuvo un hijo llamado Kilab, que fue el segundo hijo de David.

Por Francisco Pellicer Valero


sábado, 30 de abril de 2016

MUJERES DE LA BIBLIA: ANA Y PENENA

MUJERES DE LA BIBLIA 6: ANA Y PENENA





            La vida de estas dos mujeres, esposas de un mismo marido, se desarrolla hacia la mitad del siglo XI antes de Cristo.
            Penena, una de ellas, ha pasado a la historia como un nombre sin relieve. La otra, Ana, madre de Samuel, es una figura bíblica llena de encanto. Vivía esta familia hebrea, observante y religiosa, en Rama,, no lejos de la actual Lyda.
            El marido Elcana subía todos los años, durante la fiesta de las Tiendas o Tabernáculos, al santuario de Silos a ofrecer el sacrificio reglamentario. En Silo se conservaba el arca de la alianza. Era además el lugar de reunión de los ancianos y príncipes de Israel en donde se decidían los asuntos importantes.
            Los problemas familiares, inevitables en un hogar polígamo, podían suscitarse por cualquier problema. Como Penena había tenido varios hijos y Ana, su mujer preferida era estéril, en algunas ocasiones Penena despreciaba a su rival echándole en cara su esterilidad.
            A Ana le afectaba tanto la actitud de su compañera que con frecuencia rompía a llorar y dejaba incluso de comer. Aunque el marido trataba de consolarla no lo conseguía; ella quería ser madre. Seguramente Ana había pedido a Dios un hijo todas las veces que iba al santuario, sin conseguirlo. Para dar más fuera a su petición, le promete al Señor que si le concede un hijo lo consagrará para siempre a su servicio en el santuario.
            El sacerdote Elí viéndola rezar le da la bendición y le dice: Vete en paz y que el Dios de Israel te conceda lo que has pedido” (1 Sam 1, 17). La bendición del sacerdote le ha confortado y confía en que esa bendición será eficaz.
            Tras la última visita al santuario regresa a su casa de Rama.. Ana vuelve a sus ocupaciones diarias. La vida le es ahora más fácil. Han cesado los desprecios de su compañera, pues sabe que Ana está esperando un hijo. Cumplido el tiempo del embarazo da a luz un niño a quien pone por nombre SAMUEL.
            Cumplidos los 3 años, Ana va a ver al sacerdote Elí y le dice: “Este niño pedía yo a Yahvé y me lo ha concedido. Ahora se lo entrego a Yahvé por todos los días de su vida (1 Sam 1, 26-28). Y lo dejó allí.
            La tradición posterior pone en boca de Ana un hermoso cántico, expresión de su alegría por haber sido escuchada su plegaria, que exalta la misericordia de Dios y expresa la esperanza de los humildes.
            Pero la casa para ella está vacía, silenciosa. Su pensamiento vuela al santuario de Silo, donde reside su pequeño Samuel. Allí va todos los años con su marido a ver a su hijo y el sacerdote Elí ve llegar con emoción año tras año a este matrimonio ejemplar; al marchar, los bendice deseándoles numerosa descendencia.
            La historia dice que Ana fue bendecida con otros tres hijos y dos hijas, Mientras tanto el niño Samuel iba creciendo y haciéndose grato a Dios y a los hombres. Siendo aún niño, Samuel recibe la primera revelación de Dios que le consagraba como profeta. Samuel crecía y Dios estaba con él. Todo Israel sabía que Samuel estaba acreditado como profeta. Así termina la historia de la infancia de Samuel y con ella, la historia de su madre.
No sabemos si Ana llegaría a ver a su hijo al frente del pueblo, dirigiendo los destinos de Israel, ungiendo a Saúl como rey y anunciándole la repulsa divina, ungiendo más tarde a David en substitución de Saúl, convocando al pueblo a penitencia y venciendo a los filisteos.




 Por Francisco Pellicer Valero

sábado, 23 de abril de 2016

ANTES DE LOS EVANGELIOS, EL DOCUMENTO "Q"

ANTES DE LOS EVANGELIOS, EL DOCUMENTO Q



            Después de bautizarse, el que sería S. Jerónimo, sintió una gran atracción por la vida ascética. Marchó a Oriente, y allí debió de comprender que las Sagradas Escrituras tenían un grave problema de comunicación. El mundo de la cultura, del saber y del poder, es decir, el imperio romano hablaba latín, y las S. Escrituras no estaban en latín. Jerónimo, ordenado ya sacerdote fue a Roma para ser secretario del Papa Dámaso, y como fuera, de allí partió para Belén, donde se dedicó a la ímproba tarea de traducir las S. Escrituras a la lengua latina.
            El año 387 d. C. Jerónimo había completado su conocida “Biblia Vulgata”. Pero en aquel siglo había otro problema por medio: establecer cuáles eran los libros canónicos, y establecer que los libros canónicos eran inspirados por Dios, y por lo tanto eran palabra de Dios. Eran tiempos de duro batallar. Todavía hay gente que no ha digerido los Concilios de Nicea (325 d. C.) y de Constantinopla (381 d. C.).
            Por eso el interés de la Iglesia fue blindar la Biblia, y eso condujo a transformarla en un bloque monolítico, que no cabía discusión alguna en torno a frase o palabra alguna de la Biblia.
            Desde los Santos Padres de la Iglesia hasta finales del s. XVIII pasó un milenio y medio sin que se plantearan problemas. Pero entonces ya había traducciones de la Biblia a lenguas modernas, y la gente se hacía preguntas sobre cosas aparentemente incongruentes. Una de esas cosas originó el proceso de Galileo. Era necesario revisar ciertas cosas, y lo mejor era analizar seriamente las incongruencias aparentes. Pero esto se ha hecho muy modernamente. El Papa Pío XII fue un gran impulsor de entrar a conocer la Biblia científicamente, y yo recuerdo en mi época de estudiante, cómo se empezaban a distinguir en la Biblia los distintos géneros literarios en que estaba compuesta. Y se abordó también el estudio sobre las fuentes de los Evangelistas. Entrar en el estudio de estas fuentes lo sugería necesariamente el hecho de que en los tres Evangelios sinópticos había 330 versículos comunes.
- Versículos comunes en Marcos y Mateo 178.
- Versículos comunes en Marcos y Lucas 100
- Versículos comunes en Mateo y Lucas 230.
            El descubrimiento del documento “Q” fue el resultado de una deducción. Si los Evangelios de Mateo y Lucas tienen en común esos más de 200 versículos que no se encuentran en Marcos, es que proceden de otra fuente. Precisamente la palabra fuente es la clave para la denominación del documento. Fueron los alemanes los que tuvieron la idea y hablaron de “Quelle” que significa “fuente”, y la letra ”Q” corresponde a la primera letra de “Quelle”.
            De ahí que se iniciaron los intentos para tratar de reconstruir ese hipotético documento del que los evangelios podían tomar los versículos comunes. También cabía la posibilidad de que existieran varias versiones del documento en cuestión.
            Hoy día los trabajos realizados han mostrado que “Q” era un documento escrito; que fue compuesto en griego y que básicamente contenía dichos de Juan, y también algún relato de sus hechos. Fueron utilizados por los evangelistas Mateo y Lucas con referencias textuales, prácticamente palabra por palabra. Y que su orden se ha conservado mejor en Lucas que en Mateo. “Q” es anterior incluso a Marcos (que debió escribirse sobre el año 60 d. C.).
“Q” posee además una notable unidad literaria. Los datos revelan también la existencia de una estructura interna. Es el resultado de un complejo proceso de composición y redacción en el que las tradiciones sobre Jesús se fueron agrupando, reelaborando y ordenando.
            En el documento se suelen distinguir cuatro niveles: los dichos sueltos, la formación de agrupaciones de dichos, la elaboración de colecciones, y la redacción.
            Se afirma que “Q” es una biografía, y en cierto modo lo es. Pero muy diferente de las biografías modernas. Las biografías antiguas eran un tipo de discurso teórico dedicado a ensalzar las virtudes de un personaje. Ya algunos años más tarde el autor del Ev. de Marcos escribió una vida de Jesús más elaborada desde el punto de vista narrativo.
            En “Q” se mencionan nueve pueblos y ciudades que forman tres círculos concéntricos, y revelan la centralidad de la baja Galilea. Podría datarse en un período que va desde el año 40 al 60 d. D.
            En cuanto a los destinatarios, se conviene en que fue compuesto en Galilea antes de la guerra judeo-romana, dentro de un grupo especialmente dinámico y que vivió en una situación cambiante. Se trataba de una red de pequeños grupos locales fundados por misioneros itinerantes en una actividad que pertenece al pasado. En estos grupos la casa y la familia tienen un papel importante. Su ambiente era de conflicto provocado por el tipo de mensaje que difundía el grupo “Q”, pues proponen un estilo de vida contracultural, y constituye una amenaza para el orden social establecido. Es un mensaje religioso que tiene implicaciones sociales.
            El interés que ha suscitado “Q” como fuente para el estudio del Jesús de la historia, es bastante reciente. Y causa extrañeza que en “Q” no se mencione la muerte y la resurrección de Jesús. Esto significa que la información que podemos encontrar en “Q” acerca de Jesús, es fragmentaria.
            En el escenario de la actuación de Jesús se perciben algunas semejanzas con el Ev. de Marcos, que es el más antiguo, y básicamente con Mc 1-13. Y se observa que en ambos, el comienzo de la actividad de Jesús está vinculado a Juan Bautista.
            La vida del grupo en que nació “Q” permite ampliar el mapa de los grupos de discípulos de Jesús durante la generación apostólica (30-70 d. C.), la menos conocida. Las cartas auténticas de Pablo (1 Tes., 1-2 Cor., Gal., Flp., Flm., y Rom.) fueron escritas en la década de los 50, pero dicen muy poco acerca de otros grupos contemporáneos fuera de los suyos de Grecia y Asia Menor. Estos otros grupos quedaron en la penumbra. Lo mismo pasa con el autor de los Hechos, que aunque dicen algo de las actividad de los doce en Jerusalén (Hch. 2-5), dice muy poco de esa comunidad durante Santiago y los presbíteros. “Q” podría ser el eslabón perdido que explicaría la continuidad del movimiento de Jesús en Galilea. Poco sabemos de la actividad de los discípulos en Galilea durante la primera generación.
            El cristianismo paulino con su Kerigma de la muerte y resurrección (que probablemente tuvo su origen en los grupos cristianos de Jerusalén y Antioquía) adquirió tal importancia, que substituyó al kerigma de la llegada del reino anunciado por Jesús. Esta anunciada llegada del reino fue interpretada en “Q” en clave apocalíptica.
            Marcos vinculó el relato de la Pasión y dio un paso decisivo a la adaptación del género biográfico. Lo cual tiene un enorme significado teológico. Pues, al privilegiar la Iglesia el género biográfico, expresaba la convicción de que la clave para interpretar las palabras de Jesús, era su propia vida.


Por Angel Aguirre Alvarez


sábado, 16 de abril de 2016

MUJERES DE LA BIBLIA: RUT Y NOEMI

          MUJERES DE LA BIBLIA 5: RUT Y NOEMI



          Rut, la moabita, la extranjera, de un pueblo “abominable”(Esdr 9, 14), por sus virtudes y, sobre todo, por el amor a su suegra Noemí, merece el premio y la recompensa de Dios, entrando a formar parte de la ilustre familia de los antepasados del rey David.

            La vida de estas dos mujeres está tan ligada, tan relacionada entre sí, que es imposible hablar de una sin mencionar a la otra. Ejemplo verdaderamente sorprendente de las buenas relaciones entre una suegra y una nuera.
            El hecho se sitúa en la época de los Jueces (siglo XII antes de Cristo): un matrimonio de Belén, Elimélek y Noemí se ve obligado a emigrar, debido al hambre y la carestía, con sus dos hijos Majlón y Kilión, al país de Moab. Al poco tiempo de llegar allí muere Elimélek. Sus dos hijos se casan con dos jóvenes del país,. Kilión con Orpa, y Majlón con Rut.
            Unos diez años más tarde que su padre, son arrebatados también por la muerte los dos hijos. Noemí se queda, pues, sin marido y sin hijos en un país extranjero.
            A las tres viudas, Noemí, Orpa y Rut, se les plantea el problema de la supervivencia. Al principio, y con el mismo cariño que habían demostrado a sus maridos, Orpa y Rut permanecen al lado de su suegra y la atienden. Pero Noemí, al tener noticia de que había cambiado la situación económica de su pueblo, decide volver a su patria para terminar el resto de sus días entre sus parientes de Belén de Judá.
            Las dos nueras la acompañan y quieren partir con ella. Noemí, sin embargo, actúa con prudencia. El cariño y los desvelos la halagan y conmueven, pero no puede cerrar los ojos a la realidad; las nueras son aún jóvenes y pueden casarse. Ella en cambio es ya vieja y nada puede hacer por ellas.
            Orpa, besa a su suegra, se despide de ella llorando y se vuelve a su pueblo; Rut, en cambio se queda a pesar de que Noemí insiste en que se vuelva. Rut le dice: “donde tú vayas iré yo... donde tú mueras, moriré yo.” (Rut 1, 16).
            La suegra y la nuera se van a Belén y el pueblo entero se alegra de la llegada de Noemí. Pero su situación económica era tan precaria que Rut tiene que ir al campo a recoger espigas; pero el campo era de Booz, pariente del difunto marido de Noemí. Hacen amistad y llega el matrimonio.
            Les nació un hijo a quien le pusieron el nombre de Obed (= el siervo de Yahvé). Las mujeres de Belén acudieron a felicitar a Noemí: “Bendito sea Dios, que no ha permitido que falte hoy al difunto un protector para perpetuar su nombre en Israel. Que sea el consuelo de tu alma y el apoyo de tu ancianidad, porque le ha dado a luz tu nuera, que tanto te quiere, y que es para ti mejor que siete hijos” (Rut 4, 14-15).
            Según la ley hebrea, Noemí era legalmente la madre del niño, como el difunto Elimélek era su padre. De este modo, por haber aceptado Rut y Booz sus deberes, Noemí se convierte en la bisabuela de David, ya que Obed fue padre de Isaí y éste, padre de David.
            Por otra parte, Rut, la extranjera del abominable país de Moab, no sólo entra a formar parte del pueblo de Israel, sino que ocupa un lugar en el linaje de los antepasados directos de David, y, por tanto, de Jesús de Nazaret.
            Cuando Mateo, en su Evangelio, nos da la genealogía de Jesús, “hijo de David, hijo de Abraham”, dice expresamente que “Booz engendró a Obed de Rut” (Mt 1, 5).

            La enseñanza de esta historia es muy valiosa. De ella se desprende que Dios tiene providencia de las personas que confían en Él, aunque los purifique a veces en el crisol de la tribulación.
Por Francisco Pellicer Valero