ASOCIACION BIBLICA SAN PABLO

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martes, 2 de julio de 2013

El Papa que viene

EL PAPA QUE VIENE


Ya viene. Ya asoma. Ya puede adivinarse por dónde aparecerá. Quizás por donde no esperábamos, pero los síntomas están bastante claros. Trabajará en mejorar la Curia, y de paso, la diócesis de Roma y las diócesis de todo el mundo. Llegará el turno de las nunciaturas es decir, las relaciones diplomáticas  con los Estados, presentar y dar un mejor ejemplo. No creo que se olvide de las Conferencias episcopales, etc. Parece ser que todos pensamos en que el mundo puede ser mejorado y el resultado será que lo mejoremos entre todos o lo empeoremos. El nuevo Papa rezará por eso. Y de hecho, ya tiene una forma original de orar. Es así como la llama El Mensajero de San Antonio: Oración original del Papa Francisco a su oración en cada dedo.

            -1. El pulgar es el más cercano a ti. Así que empieza orando por quienes están más cercanos a ti. Son las personas más fáciles de recordar. Orar por nuestros seres queridos es “una dulce obligación”

            -2. El siguiente dedo es el índice. Ora por quienes enseñan, instruyen y sanan. Esto incluye a los maestros, profesores, y médicos y sacerdotes. Ellos necesitan apoyo y sabiduría para indicar la dirección correcta a los demás. Tenlos presentes en la oración.

            -3. El siguiente dedo es el más alto. Nos recuerda a nuestros líderes. Ora por el presidente, los congresistas, los empresarios y los gerentes. Estas personas dirigen los destinos de nuestra patria y guian a la opinión pública. Necesitan perentoriamente la ayuda de Dios.

            -4. El cuarto dedo es nuestro dedo anular. Aunque a muchos les sorprenda, es nuestro dedo más débil, como te lo puede decir cualquier profesor de piano. Debe recordarnos orar por los más débiles, con muchos problemas o postrados por las enfermedades. Necesitan tus oraciones día y noche. Nunca será demasiado lo que ores por ellos. Y por su misión anular, debe invitarnos a orar por los matrimonios.

            -5. Y por último, está nuestro dedo meñique el más pequeño de todos los dedos, que es como debemos vernos ante Dios y los demás. Como dice la Biblia, “los últimos serán los primeros”. Tu meñique debe recordarte orar por ti. Cuando ya hayas orado por los otros cuatro grupos verás tus propias necesidades en la perspectiva correcta, y podrás orar mejor por las tuyas.

            Seguro que el Papa Francisco será un buen Pastor, un sencillo obrero de la viña del Señor. Ahora pues, ya podemos orar también por él, para que de este modo pueda ayudarnos mejor.

                                                                       Ángel Aguirre Álvarez. Consiliario

domingo, 9 de junio de 2013

Resumen de la conferencia impartida por Mª del Carmen Feliu Aguilella


“ORIGEN Y CONSECUENCIAS DEL PECADO”
           
            El problema del mal ha preocupado a los hombres en todos los tiempos; este problema se plantea como constituido por la trilogía pecado, sufrimiento, muerte. Diversas corrientes filosóficas, antiguas religiones politeístas… no han sido capaces de hallar una explicación así que sigue siendo una inquietud sin solución. Sin embargo, en los capítulos 2 y 3 de Génesis vamos a encontrar una respuesta, una solución lógica y coherente. Sabemos que Dios es el artífice de la Creación y que todo lo creado es por ello bueno. Crea al hombre en un estado de perfección, inocencia y felicidad. La condición: que el hombre permanezca en la amistad divina y dentro del orden moral que Dios marca, orden moral que vincula al hombre con el resto de la Creación.

LA CREACION

En el capítulo 2 del Génesis, con su relato de la creación, el autor sagrado nos prepara ya para el desenlace que se producirá con la caída del primer hombre. La providencia divina es el sujeto de este relato. Tras la creación del cielo y la tierra, ésta se halla vacía, sin vegetación ni ningún ser viviente. Así Dios crea un orden en que difieren sensiblemente los autores Yahvista y Sacerdotal, y coloca sobre esta creación al hombre. El Yahvista refiere la creación del hombre después de conformado el “jardín” y más tarde, la creación de los animales a los que Adán proporcionará nombre, mientras que en el capítulo 1 de Génesis, obra del autor Sacerdotal, el hombre es creado al final del proceso creador según un orden creciente de perfección. No es sólo ésta la diferencia ya que su narración es más grandilocuente y estereotipada que difiere de la riqueza expresiva del Yahvista.
     
Con un lenguaje lleno de antropomorfismos, el Yahvista, nos relata esta creación como un acto inmediato de Dios que le forma, le modela desde el barro e insufla su aliento de vida, privilegio que se repite con la creación de la mujer a quien Dios crea a partir de una costilla del hombre, a partir de su misma materia.
           
El creador coloca al hombre en el centro de un paraíso que queda bajo su cuidado; le presenta así mismo a los animales que ha creado para que él les dé un nombre y los conozca, y éstos serán sus auxiliares.
     
Así pues, el hombre aparece como un ser consciente de la naturaleza que lo rodea, de su superioridad sobre las cosas creadas y con una capacidad de discernimiento en lo moral: Dios le entrega la creación, el paraíso es suyo, pero una condición “del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás, porque el día que comieres de él, morirás sin remedio”.

El autor nos instruye acerca de la situación privilegiada de la primera pareja. Siempre con ese lenguaje antropomórfico que le caracteriza nos muestra a un Dios cercano, en intimidad con el hombre y a éste viviendo en un estado de felicidad, de paz interior y de armonía con todo lo creado. Está libre del dolor y de la muerte por un don gratuito, generoso del creador. Y sobre todo, el hombre tiene conciencia de su libertad para elegir. La única condición divina, como antes decíamos, es que se mantenga dentro del orden establecido, que siga en su amistad por medio de la obediencia, probando de este modo su libertad. La transgresión del precepto del creador, la rebelión moral que supone, constituye el primer pecado y sus consecuencias serán gravísimas para el hombre inocente y feliz del paraíso.

La obra de Dios pasará de una armonía y una belleza perfectas a una ruptura de esa armonía por causa de la acción del hombre, pero no le afectará solamente a él. El hombre hace uso de su libertad y al decidir en base a ésta y alejarse de la órbita de la amistad de Dios, arrastra tras de sí a toda la humanidad ya que su fallo le trasciende y en él está el embrión de toda la humanidad. A ésta, en el primer hombre, ha otorgado Dios un paraíso de donde sólo había desierto, le ha dado la vida, le coloca en una condición de superioridad, y todo esto lo perderá por el pecado de Adan y Eva.


                   EL ORIGEN DEL PECADO

            En el lenguaje simbólico y colorista del autor Yahvista, el pecado se produce por una desobediencia de la primera pareja cuyo acto externo es comer del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal que les había sido vetado por Dios, y no debe tratarse de ninguna bagatela cuando el creador advierte que la sanción será la muerte, que interpretaremos no como una muerte inmediata sino como la revocación de la inmortalidad. Es cierto que al descubrirse el pecado, el hombre no muere, pero sí pierde absolutamente todas las prerrogativas otorgadas por Dios, la inocencia, el estado de felicidad en que vivía, la intimidad de Dios, y el discernimiento moral.
   
Debemos, por tanto, investigar la naturaleza del primer pecado, que marcará para siempre tan funestamente a la Humanidad.

La limitación impuesta por Dios es una prueba a su libertad pero el hombre se encuentra entre el precepto divino y la tentación que le es externa. Y en esa tentación se contradicen las palabras de Dios “…no moriréis. Es que Dios sabe que el día que comiereis de él, se os abrirán los ojos y seréis como dioses, conocedores del bien y del mal”; y así quedó sembrado el  pecado en el corazón de los primeros hombres. ¿Acaso no era apetecible colocarse a la altura de Dios? No bastaba con el orden establecido y con la relación que la bondad divina mantenía con ellos. Dejándose llevar por la soberbia y creyendo que así poseerían la facultad de determinar qué era bueno o malo, rompiendo con la sumisión a la voluntad de Dios, caen en el engaño. En este acto interior del pecado narrado en Gen 3, el hombre se levanta sobre su condición de creado para exigir una autonomía moral y ponerse a la altura de Dios, trastocando con ello el plan divino de la creación.
     
Los diversos exégetas vienen a coincidir en que éste es un pecado de soberbia, si bien hay diversas matizaciones; entre los exégetas católicos, ven muchos el relato en su sentido literal explicando que el acto externo del pecado constituye un pecado de desobediencia que proviene de un espíritu de independencia. Para otros, la narración es de carácter simbólico y dan una explicación a cada elemento de ésta: el árbol de la ciencia es la aspiración del hombre a poseer un saber superior al que por naturaleza le corresponde, un deseo de determinar lo bueno y lo malo independientemente de la voluntad de Dios; comer de ese fruto es pues un acto de rebeldía contra la voluntad divina, es una pretensión de ser semejante a Dios (como se deduce de la conversación entre Eva y la serpiente). El autor habría utilizado los diversos símbolos para transmitir la idea de este primer pecado a sus contemporáneos, acomodando su mensaje a la mentalidad de la época.

Por otro lado algunos exégetas no católicos explican esta narración no desde la óptica del pecado de los primeros hombres sino como un deseo de pasar a un nivel superior de evolución, de racionalidad. Incluso algunos piensan en la búsqueda de un grado superior de civilización, apartado de Dios, o la aspiración a la inmortalidad.
   
Por último, diversos exégetas, entre ellos algunos católicos, ven en el pecado original una unión sexual fuera del tiempo pre-establecido por Dios. Siendo que esta unión ha sido aceptada por Dios en orden a la propagación de la especie, el precepto impuesto por El es una prueba cuya esencia es recordar al hombre el dominio y la voluntad de Dios sobre todas las cosas y criaturas. Dado que se refiere al hecho de transmisión de vida, el hombre quedaba obligado a reconocerlo como don y dependencia de Dios. Con su pecado pretende arrogarse derechos de Dios constituyéndose, de alguna manera, en creador y por lo tanto con autonomía respecto a Dios. Al vulnerar el plan de Dios, el hombre atrae sobre sí las consecuencias que, a corto plazo y luego a largo (marcando a toda la Humanidad) devienen del pecado.

Las dos vertientes o facetas del pecado génerico:

·         ESQUEMA EXITUS-REDITUS
Este esquema ve el pecado original como un pecado de soberbia, de creer no necesitar a Dios.
Ratzinger, en El espíritu de la liturgia, nos presenta la visión cristiana del esquema del exitus y reditus, según la cual el ciclo salida-retorno, a diferencia de lo que vemos en filósofos de la antigüedad o en otras religiones, no comienza con una caída del hombre, como si se tratara del hombre arrojado en el tiempo y en el espacio sino que se trata de un acto de amor de Dios hacia su criatura.

No comporta la separación de la criatura de su Creador sino que la criatura, el hombre vive ante la mirada de Dios y en perfecta armonía con el resto de la Creación. Es en sí mismo un acto bueno cono nos repite el Yahvista en el relato de Génesis.
           
En dicho esquema o ciclo, el exitus tiende de forma necesaria y como culminación al reditus, a la vuelta al Creador. Ello no implica, según Ratzinger, una “revocación del ser creado”; el hecho es que en el mismo acto creador, acto libre por parte de Dios, hay también un principio de libertad en el propio ser creado. Esta libertad, este libre albedrío, tiene como intención que el ser creado responda positivamente al amor del Creador realizando la unidad más elevada en dicho amor (la idea cristiana del “Dios todo para todos”). No obstante, esa libertad otorgada es el punto de inflexión del retorno voluntario cuando la criatura la ejerce en el sentido de la no-dependencia del Creador y del creerse autosuficiente. La criatura, en su soberbia, se ve como un ser autónomo y se produce la ruptura de la unidad; ahora es imposible el reditus, el retorno por cuenta propia lo que exigirá una reconciliación con el Creador, una expiación y un reconocimiento de la dependencia de Dios.
     
La vuelta al Padre, imposible por propios medios, ha de realizarse por medio de la salvación redentora en la persona de Cristo, del Pastor que busca y recupera a la oveja perdida para volverla a su redil. Es a través de Cristo, hecho Camino, como se hace posible el retorno a la fuente de todo amor, en un acto de nueva Creación que le devuelve a ésta todo su valor.

            Sólo Cristo, en su sacrificio vicario en la Cruz, es el camino, la vía de regreso al Padre.

·         LA CUESTION DEL SER COMO DIOS
El atributo de Creador a sólo Dios compete:
            Si la exégesis católica ha visto en el pecado original una unión sexual a destiempo, no es sencillo explicar a qué exactamente se refiere. Sin embargo, en nuestro propio tiempo, en nuestra historia inmediata, vivimos una serie de situaciones morales que sí podrían arrojar luz sobre esta cuestión: las leyes humanas consienten, adormeciendo al ser moral, en aberraciones como el aborto, la reproducción asistida, el uso de células madre embrionarias, los intentos de clonación, la eutanasia… Al legislar sobre sobre estas cuestiones, el hombre se arroga el atributo divino.

            Conocidos por nosotros todos estos supuestos, vamos a fijarnos particularmente en el que tiene unas connotaciones especiales. El que se nos fuerza a asumir como algo del todo aceptable pero que sigue siendo moralmente atroz. Para ello acudiremos al reciente Magisterio de la Iglesia:
“Hoy son menos raros los casos de embarazos múltiples, esto es, cuando el seno materno es compartido por varios embriones. Suelen presentarse ya sea por la aplicación de la estimulación ovárica en caso de infertilidad o por la fecundación artificial, sobre lo cual el Magisterio se ha ya pronunciado (Cong. Doct. Fe, Inst. Donum vitae, II). 
…ellos (los defensores de esta técnica) concluyen que podría justificarse la selección y eliminación de algunos embriones para salvar a los otros o, al menos uno de ellos. Por este motivo se ha introducido la técnica denominada "reducción embrionaria".

En relación a lo anterior, es preciso señalar lo siguiente. Como todo embrión debe ser considerado y tratado como persona humana (Cong. Doct. Fe, Inst. Donum vitae, I. 1), con la eminente dignidad que esto implica, el nascituro es sujeto de derechos fundamentales desde el primer momento de la concepción, y en primer lugar del derecho a la vida, que de ninguna manera puede ser violado. Por tanto hay que afirmar claramente evitando cualquier confusión o ambigüedad que la "reducción embrionaria" es un aborto selectivo. Es la eliminación directa y voluntaria de un ser humano inocente (Juan Pablo II, Enc. Evangelium vitae, n. 57).”
En este caso es claro que al tiempo de “crear” vida, por la selección embrionaria se destruye otra u otras vidas igualmente válidas.
“Yo doy la muerte y doy la vida.” (Dt 32, 39)


             CONSECUENCIAS DEL PECADO

            La consecuencia inmediata es el despertar de la conciencia que en su primera manifestación es el sentimiento de vergüenza que les produce encontrarse desnudos, estado en el que habían permanecido hasta entonces sin que les fuera extraño. Simbólicamente, esta desnudez se refiere a un cambio en el orden moral con respecto al de antes de la caída. Y esta anterior situación no les provocaba vergüenza en virtud de la armonía total de la creación. Esta armonía queda rota dando paso a un estado de insatisfacción, a un desequilibrio en lo moral; una ruptura así mismo de la paz interior y una tensión que marcará el futuro del hombre con el signo de la lucha interna y externa. La tensión con el universo rompe con la dinámica y la sincronía de la creación. La lucha se extenderá al plano social y cultural. Otro signo inmediato es el temor, el hombre se siente culpable y se esconde de la vista de Dios.
   
Tras esto aparece la sanción divina que culmina con la expulsión del paraíso. El hombre queda condenado a una áspera lucha con la tierra que le negará su fruto si no es por medio de gran esfuerzo. La mujer se verá en una situación de dependencia, de sujeción y amenazada en su condición más importante: la maternidad.

La tierra hostil al hombre y el dolor de la mujer son los indicios de que el orden intentado por Dios ha sido profundamente trastornado.

La expulsión del paraíso, si vemos el simbolismo de esta palabra, significa la pérdida de la familiaridad con Dios, que ya no volverá a producirse.
 
La sanción de este primer pecado no se reduce a las personas de los primeros padres, sino que se hereda en virtud de la solidaridad de la Humanidad con su cabeza y representante. Pierden con ello la totalidad de dones sobrenaturales que Dios había concedido a Adan y en él a su descendencia. Posteriormente, San Pablo hallará una correlación entre pena y culpa hereditarias desde la óptica del paralelismo de la solidaridad de todos los hombres en Cristo así como la de todos en Adan. (Rom 5)

            No terminan aquí las consecuencias como tampoco el pecado: el hijo de Adan derramará la sangre de su hermano. El pecado de Caín conllevará en otro plazo la sed e venganza de sus descendientes. La unión de los hijos de los dioses con las hijas de los hombres en vistas a crear una nueva raza de superhombres es otra insolencia contra Dios, que hubiera dado lugar a una humanidad contraria a las leyes de la creación y que Dios sanciona acortando la duración de la vida del hombre.

La historia de la torre de Babel es otro modelo de transgresión. La insensatez del hombre le lleva de nuevo a pretender llegar a la altura de Dios. En la confusión de lenguas está el efecto punitivo para unos hombres cuyo lenguaje era medio de comunicación y de conocer y ordenar su entorno.

                 CONCLUSION

            Las consecuencias del pecado se irradian en el orden teológico así como el sociológico, cósmico y antropológico.
           
En primer lugar la ruptura se produce entre Dios y el hombre: éste pierde el primitivo estado de amistad y de felicidad o inocencia y con ellas la paz y el equilibrio interiores. Al perder el paraíso en que Dios le ha colocado queda privado de una vida sin temores, sin tensiones ni la sombra acechante de la muerte. En todo caso, lo fundamental es que como obra de Dios pierde un don generoso que El le había otorgado.

            Hay así mismo una ruptura entre los hombres ya que la armonía que venía proporcionada por la relación con Dios, al quedar rota provoca una tensión en las relaciones del hombre con la mujer, o bien entre hermanos como podemos ver en el episodio de la muerte de Abel a manos de Caín, o así mismo en la venganza en el canto de Lamek. (Gn 4, 23)

La degeneración moral va en aumento hasta llegar a la corrupción previa al diluvio el episodio de Babel, muestra de orgullo e insensatez.
        
En otro orden, la ruptura con la creación a nivel cósmico se produce al vulnerarse con el pecado el orden establecido. La tierra, antes generosa y ahora maldita, negará al hombre sus frutos obtenidos sin esfuerzo y se convertirá en un largo y sordo forcejeo.
        
La ruptura interior que se traduce en el hombre por los signos de la vergüenza y el temor; por el desasosiego y la tensión, la confusión y la desconfianza, y que se convertirá en parte integrante del hombre para siempre.
       
No obstante, en el mismo momento de la sanción, Dios abre una ventana a la esperanza con la promesa que más adelante se convertirá en elección en la persona de Abraham y luego en Alianza.
       
La promesa apunta ya al Mesías, símbolo de esperanza para la Humanidad. Por medio de una mujer surgió el pecado, la enemistad y la maldición. Pero en otra mujer y en su descendencia, el hombre alcanzará la victoria contra las fuerzas del mal recuperando lo que un día perdió y volviendo a la cercanía de Dios.

            “Mientras vivimos en ese mundo, debemos ganarnos la Vida Eterna, cosa que no podemos hacer por nosotros solos, ya que la perdimos por el pecado, pero Jesucristo nos la recuperó” (Carta a Elisabet Porto, San Cayetano de Tienne).

Mª del Carmen Feliu Aguilella

domingo, 19 de mayo de 2013

Reunión de Formación de la Asociación Bíblica San Pablo

Tema: "Origen y consecuencias del pecado".
Ponente:  Mª del Carmen Feliu Aguilella

Hora:
Sábado, 8 de Junio: 11:30 - 13:00

Lugar:Real Parroquia "San Miguel y San Sebastián".
Plaza San Sebastián, 1. (Junto al Jardín Botánico)
Valencia

Observaciones: Misa en la misma Parroquia a las 11:00 horas.





NOTAS SOBRE LA JUNTA PROVINCIAL (11)

NOTAS SOBRE LA JUNTA PROVINCIAL (11)

Por Francisco Pellicer Valero


La Circular n° 26, de fecha 8 de octubre de 1986, tare la referencia de .la primera reunión del curso 1986-87.

Continuando con el plan de formación permanente ya aludido con anterioridad, desarrollé el tema "Abraham, nuestro padre en la fe".

La primera parte de la charla aludía a la enorme importancia del primero de los Patriarcas: a) por haber sido el primer actor en la historia de la salvación; b) Por el elevado número de veces que se le cita en la Biblia; c) Por los títulos que en la misma se le atribuyen: amigo de Dios, su siervo, su profeta, príncipe divino, etc.; d) Porque Dios se autodenomina "Dios de Abraham"; y f) Porque Abraham fue, según un autor, la única persona canonizada por Jesucristo.

La segunda parte de la charla la dediqué a glosar las promesas hechas por Dios a Abraham y a sus descendientes, insistiendo de una manera especial en la de la alianza o asistencia constante de Yahvé a Abraham y a su descendencia, de generación en generación. De ella se pueden beneficiar: los cristianos, los judíos, los mahometanos y, finalmente todos los incircuncisos (los no judíos). Para ello han de ser imitadores de Abraham en su fe y confianza en Dios, y en su docilidad a su Voluntad divina. De ahí que a Abraham se le denomine, no sólo el Padre de nuestra Fe, sino el padre de todos los creyentes.

Tras la charla, procedí a informar a los asistentes de las principales cuestiones tratadas en la última Semana Bíblica de Madrid: aprobación de los Estatutos de la Asociación San Pablo de Diplomados en Ciencias Bíblicas.

La Circular n° 28 recoge la referencia a la charla dada por la Hermana Mercedes Jiménez sobre San Pablo, con el siguiente guión:

I.         - FORMACIÓN DE SAN PABLO: Estado civil. El doble apelativo. Tarso, un
pueblo de la Diáspora. Los "Setenta". Vida de oración en la sinagoga. Fariseos
en Jerusalén. Fariseos y escribas. Saulo, el perseguidor.

II.        - VOCACIÓN COMO APÓSTOL: El testimonio de Pablo. La presentación de
Lucas. Pablo en Damasco. Un misionero toma la pluma. Trajín del escritor.
Fórmulas de saludo. Estilo de Pablo. ¿Menciona Pablo palabras de Jesús?

III.      - VIAJERO.- El incansable viajero. Viajes por mar.- Primer viaje: Asamblea
de Jerusalén. Incidente de Antioquía.- Segundo viaje: Filipos. Tesalónica.
Atenas. Corinto. Tercer viaje: Éfeso. Crisis judaizante. Viaje a Roma. Su
muerte. (Continuará).

Resumen de la conferencia impartida por D. José Mª Catret


EL CONCILIO VATICANO II
(Resumen de la charla sobre este tema, dada en la parroquia de S. Miguel y S. Sebastián el día 28 de abril de 2013, por el socio de esta Agrupación Bíblica D. José Ma Catret Suay).
El día 11 de octubre del pasado año 2012 se cumplían 50 años desde la apertura pública de este concilio, uno de los más trascendentes de la historia de la Iglesia Católica, así como también lo fue en su día el de Trento. Sin embargo, los trabajos preparatorios empezaron varios años antes. En 1958 fallece el papa Pío XII y se elige al cardenal Ángel José Roncalli que toma el nombre de Juan XXIII y al que, por su avanzada edad, se le califica en los medios de comunicación como "un papa de transición". Sin embargo este anciano sorprende a todos, y especialmente a la curia vaticana, con la convocatoria de un concilio ecuménico, a los pocos meses de su nombramiento, en enero de 1959. Los motivos de este acontecimiento, según expuso en una conferencia el cardenal Frings, quien se apoyó en las ideas de un joven teólogo, Joseph Ratzinger, eran estos:
1o. La "globalización" o acercamiento en las comunicaciones entre todos el mundo, que obligaba a la Iglesia a usar un lenguaje capaz de ser entendido por el mundo moderno, pregonando a la vez la paz y haciendo inteligible y participativa la liturgia.
2o.El poder de la técnica que desembocaba en un carácter profano, casi pagano, de la sociedad.
3o. La fe en la ciencia, pero teniendo en cuenta que no todo lo factible es lícito.
4o. Las nuevas ideologías: marxismo, liberalismo, relativismo, que obligaban a que la Iglesia pregonase donde están los verdaderos valores, universales y eternos.
Además de estos motivos, Juan XXIII quería que el concilio permitiese superar la desunión entre cristianos y buscase paz y diálogo entre nuestra religión y las no cristianas. Además, pregonar la importancia de la tolerancia religiosa, es decir, la que llamamos libertad religiosa.
Este concilio tuvo dos interpretaciones: una que opinaba se trataba de una ruptura dentro de la Iglesia Católica y otra, la auténtica según ha sostenido el papa Benedicto XVI, que afirmaba se trataba de una reforma espiritual, de una continuidad en el dogma, intocable, y las costumbres humanas que pueden y deben ser corregidas o puestas al día. Era el "aggiornamento", como lo calificó Juan XXIII, palabra de la que se abusó mucho.
La preparación del concilio duró tres años, pues se trataba de las constituciones o normas del "país" más extenso del mundo, como es nuestra Iglesia. Se recabó la opinión, no de unos pocos obispos (35 en el anterior concilio) sino que fueron consultados miles de obispos, superiores de órdenes y asociaciones religiosas y de universidades católicas de todo el mundo. Más de 2.000 respuestas que se recibieron fueron clasificadas e impresas en 15 volúmenes. Luego fueron analizadas por doce comisiones con miembros de todo el orbe, refundidas por una comisión central que presentó los esquemas o proyectos de decretos conciliares. Todo ello se realizó, así como numerosas entrevistas también con otras confesiones no católicas, en dicho periodo de 3 años, inaugurándose el concilio el 11 de octubre de 1962, solemnemente, con cerca de 3.000 participantes con derecho a voto, más representantes de Estados y organismos internacionales y ante más de mil periodistas.
Las sesiones públicas se tuvieron durante 4 años, celebrándose en el último trimestre de cada año 1962, 63, 64 y 65, rigiéndose por un reglamento muy democrático. Finalmente se clausuró el concilio el 8 de diciembre de 1965, fiesta de la Inmaculada Concepción de María.
Fue un concillo sin anatemas, e incluso hubo el abrazo entre el Papa y el representante de la iglesia ortodoxa, arzobispo Melitón, enviado de Atenágoras de Constantinopla, levantándose la mutua excomunión que desde mil años enfrentaba a esta iglesia con la de Roma. El contenido del concilio, los numerosos decretos o constituciones dogmáticas de tanto interés para nuestra Iglesia, y que debemos conocer todos, los iremos resumiendo en próximas publicaciones de esta Agrupación Bíblica.


LA FE DE LA CANANEA


“La fe de la cananea”


Habíamos leído en Is 49, 6 una de las más significativas declaraciones de la universalidad de la salvación:

"Poco es que seas mi siervo, en orden a levantar las tribus de Jacob, y de hacer volver los preservados de Israel.

Te voy a poner por luz de las gentes, para que mi salvación alcance hasta los confines de la tierra."

En el Evangelio de Mateo, cuando el Señor abandona el ámbito de Israel y se dirige a la región de Tiro y Sidón se produce un episodio realmente asombroso. Casi nos da un vuelco el corazón con la respuesta a la cananea: "No he sido enviado mas que a las ovejas perdidas de la casa de Israel" (Mt 15, 24) pero no es un latigazo nacionalista sino una prueba de fe, una muestra de que la fe incondicional le ha otorgado el derecho a la salvación, pues como Buen Pastor asegura: "También tengo otras ovejas, que no son de este redil; también a esas las tengo que conducir y escucharán mi voz; y habrá un solo rebaño, un solo pastor" (Jn 10, 16).

La displicencia de Jesús es un acicate para la mujer, que insiste, que no se desanima aun cuando el Señor ni siquiera vuelve su rostro para mirarla después de que ella hace un reconocimiento explícito de Su divinidad al apelar a El con un título netamente mesiánico. El Señor dilata la atención, provoca la insistencia de la mujer, que es un ejemplo de paciencia y de perseverancia, para con ello dar una lección: el que persevera firme en la fe todo lo puede.

Acostumbramos a pensar que Dios está a nuestro servicio y que ha de atender con inmediatez a nuestras peticiones, a nuestras necesidades. Cuan difícil nos resulta el silencio de Dios, qué pesada se nos hace esa aparente indiferencia, cuando lo que realmente entraña es una pedagogía acerca de cómo y qué pedimos cuando nos dirigimos al Padre, cuando pedimos a Cristo.

Y esta mujer, esta gentil, se aferra a su.solicitud no porque se crea digna de recibir la merced necesitada: "«Sí, Señor - repuso ella -, pero también los perritos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos.» Entonces Jesús le respondió: «Mujer, grande es tu fe; que te suceda como deseas.» Y desde aquel momento quedó curada su hija." (Mt 15, 27-28)

Tan grande es su fe que ni solicita la curación a sabiendas de que el Señor la concederá: esa su fe la manifiesta vehementemente y la pone al descubierto al gritar: «¡Ten piedad de mí, Señor, hijo de David!».




Mª del Carmen Feliu Aguilella

GENESIS 16


Génesis 16


El primer libro de la Biblia, y se puede decir, por lo tanto, de toda la Biblia en general, empieza, en hebreo, con la palabra beresit {"en un principio"). En griego, en la versión de los LXX, esa palabra se traduce por génesis, e.d. "origen" : del mundo, del hombre, del pueblo de Israel. Sus autores sagrados escribieron el mensaje que Dios quería trasmitir por su medio al pueblo de Israel y a toda la humanidad.

Se narra en el Génesis la creación de todas las cosas y la primera etapa de la humanidad: el origen del hombre, su desobediencia y sus consecuencias. A continuación se reseñan los orígenes de Israel a partir de Abrahan. La última parte del libro narra la historia de los hijos de Jacob: los patriarcas.

La idea central del Génesis, como la de todo el Pentateuco, es la elección de Israel por parte de Dios con una misión principal: establecer una Alianza. Primero con Abrahan, pero siempre seguirá unida al hombre. Enseña el Génesis otras verdades fundamentales: la creación del mundo y del hombre, la unidad del género humano, el origen del mal debido al pecado y la esperanza de la salvación.

Cuando el Génesis ha dicho todo esto, pensamos que es todo un testimonio muy valioso y se conserva como en un archivo. Diríamos que , en la práctica para los hombres actuales, es como agua pasada. O como un fósil, compendio de historia, con muchas lecciones a cuestas; un admirable ejemplar. Pero hay un capítulo que no se resigna a ese papel pasivo, y salta por encima de los siglos, y de repente, repercute y golpea hoy en el mundo con fuerza. Crea enfrentamientos, divisiones y hasta guerras. Sobre todo ha originado guerras.

En un primer salto, se presentó ante la conciencia de S. Pablo que vio su trascendencia y dio un primer aviso. Escribió esto: "alégrate, estéril, que no das a luz... porque son muchos los hijos de la abandonada, más que los de la que tiene marido" interpretando a Is. 54. Y sigue citando: "expulsa a la esclava y a su hijo, pues no heredará el hijo de la esclava con el hijo de la libre". Por tanto, hermanos, (concluye el cap. 4 de Gálatas) no somos hijos de la esclava, sino de la libre. Alas explícito no podía ser ese cap. 16 del Génesis: "darás a luz un hijo; le llamarás Ismael.. .Será como un onagro humano; levantará su mano contra todos, y todos las manos contra él" (v. 11-12).

Agar dijo: "¿verdaderamente he visto yo al que me ve?. Por eso se llama el pozo que está entre Cades y Béred el pozo de Lajay-Roy". (v. 13-14).

Según la doctrina coránica, la famosa Piedra Negra fue traída del cielo por ángeles, inmaculada. Pero la maldad de los hombres la tornó como está ya hace mucho tiempo, negra como ala de cuervo. Y como el espíritu matemático de los árabes se representaba a la perfección bajo la forma de un cubo,, forma de cubo fue dada al edificio protector, y por ello el nombre de Kaaba o Ka'ba, Cubo. La divina piedra había caído, o traído por ángeles, cerca de un pozo también sagrado, el pozo Zem-Zem. Este pozo es precisamente el que habían encontrado Agar e Ismael cuando, habiendo sido expulsados por Abrahan a instigaciones de Sara, estaban a punto de morir en el desierto; en realidad parece ser, según la doctrina, que no lo encontraron, sino que fueron conducidos allí por otro ángel. Y este es el famoso pozo de Ber-Lajay-Roy. Y según se cuenta, estando allí Ismael, primer ancestro de los ismaelitas o árabes, descansando con su madre después de haber calmado la sed, quiso la tradición que el propio Abrahan se reuniese allí un día con Isaac, su hijo primogénito y todos los suyos, y que entre todos construyesen la Kaaba. En fin...

Ángel Aguirre Alvarez. Consiliario