ASOCIACION BIBLICA SAN PABLO

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domingo, 31 de marzo de 2019

LA ALEGRÍA DE SER HIJOS: LA PARÁBOLA DE LOS DOS HIJOS PERDIDOS

LECTIO DIVINA DEL DOMINGO 31 DE MARZO 2019. 4º DE CUARESMA “LAETARE”

LA ALEGRÍA DE SER HIJOS: LA PARÁBOLA DE LOS DOS HIJOS PERDIDOS


Jos 5,9a.10-12: “Os he despojado del oprobio”
Sal 33: “Gustad y ved qué bueno es el Señor”
2 Cor 5,17-21: “El que es de Cristo es una criatura nueva”
Lc 15,1-3.11-32: “Este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido”

Lectura del santo evangelio según san Lucas 15, 1-3. 11-32

En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús los publicanos y los pecadores a escucharle. Y los fariseos y los escribas murmuraban entre ellos: —«Ése acoge a los pecadores y come con ellos.» Jesús les dijo esta parábola: —«Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre: "Padre, dame la parte que me toca de la fortuna." El padre les repartió los bienes. No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, emigró a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente. Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad. Fue entonces y tanto le insistió a un habitante de aquel país que lo mandó a sus campos a guardar cerdos. Le entraban ganas de llenarse el estómago de las algarrobas que comían los cerdos; y nadie le daba de comer. Recapacitando entonces, se dijo: "Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros." Se puso en camino adonde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió; y, echando a correr, se le echó al cuello y se puso a besarlo. Su hijo le dijo: "Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo. "Pero el padre dijo a sus criados: "Sacad en seguida el mejor traje y vestidlo; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y matadlo; celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado. "Y empezaron el banquete. Su hijo mayor estaba en el campo. Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y el baile, y llamando a uno de los mozos, le preguntó qué pasaba. Éste le contestó: "Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha matado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud. "Él se indignó y se negaba a entrar; pero su padre salió e intentaba persuadirlo. Y él replicó a su padre: "Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; y cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado. "El padre le dijo: "Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo: deberías alegrarte, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado."»

LECTURA
En esta conocida parábola Jesús invita a identificarse con el padre que ofrece el perdón a sus dos hijos. Todos tendemos a identificarnos con el hijo menor que deja la casa y por eso la hemos titulado tradicionalmente con la ≪parábola del hijo pródigo≫, pero hemos de poner atención a la pedagogía de Jesús que nos habla también de otro hijo que está en la casa. Forma parte de esta pedagogía el que nos identifiquemos de modo espontáneo con el hijo menor, con su discurso preparado para volver a su padre, con la conmoción de las entrañas paternas cuando le divisa de lejos, y con el abrazo final del padre que no le deja decir ni una sola palabra de las que había preparado. Pero al final tenemos que tener en cuenta al hijo mayor que se había quedado, y al que el padre trata de recuperar con un simple: ≪hijo≫ que también le sale de las entrañas de misericordia cuando le recuerda sin echarle en cara nada, igual que a su hermano menor, que todo lo que tiene el padre es también suyo.
Al final, el padre ha encontrado al hijo menor que se había ido; sólo el hijo mayor sigue perdido aunque no se haya ido fuera, y todo por no comprender la misericordia del Padre. Esta misericordia viene expresada con prisa: ≪era preciso celebrar un banquete≫ (Lc 15,31). El Padre no calcula su alegría por el hijo que ha vuelto, ni el qué dirán. ¿Se esperaba el Padre que la crítica viniera de su propia casa? No podemos olvidar que este hijo mayor representa precisamente a los escribas y fariseos, los que ponen en duda la acogida misericordiosa de Jesús para con los pecadores.

MEDITACIÓN
¿No estaremos nosotros como el hijo mayor, corriendo el riesgo de perdernos dentro? Tenemos que hacer un continuo examen de conciencia humilde en el que nos preguntemos dónde está nuestro tesoro. Si no lo está en la misericordia de Dios, en su amor, no entenderemos que ≪es preciso celebrar un banquete≫, porque la misericordia es algo más que una estrategia calculada, pues la misericordia que Dios nos ofrece no calcula, se entrega porque es misericordia. Por eso, nuestra actitud debe ser la de hijos siempre agradecidos por servir dentro de la casa (Lc 17,7-10), y quien no lo vive así corre el riesgo de no comprender y vivir esta misericordia.
Pregunta para la meditación personal: ¿Dónde siento que me encuentro en este momento, dentro o fuera? ¿Me siento perdido, o encontrado?

ORACIÓN
El hijo menor nos enseña la oración: “Me pondré en camino adonde está mi Padre”. Respira pausadamente y siente que Dios siempre nos espera, y no importa cómo estemos o en dónde estemos, él siempre estará oteando nuestro horizonte.

CONTEMPLACIÓN Y ACCIÓN
En varios momentos de nuestra vida podemos contemplar la misericordia de Dios que nos presenta Jesús en esta parábola. Cuando nos sentimos tristes y abatidos y lo superamos poniéndonos ante Dios, cuando sentimos el dolor y la tristeza por el pecado y después de la confesión nos sentimos perdonados, cuando nosotros mismos logramos perdonar a los demás y no sabemos cómo ha sido posible, cuando nos sentimos amados de nuevo… Tú mismo puedes añadir otros momentos que hayas experimentado.




Cristóbal Sevilla Jiménez

martes, 19 de marzo de 2019

SAN JOSÉ, ESPOSO DE LA VIRGEN MARÍA

19 de marzo

SANTIDAD EN OBEDIENCIA Y SERVICIO


En la cuaresma y a las puertas de la Semana Santa recordamos con devoción al santo artesano, al hombre de Dios fiel y obediente, hombre sencillo y discreto que acepta la voluntad de Dios, podíamos decir, que acepta ser el actor secundario, y sabe cuál es su lugar en la Historia de Salvación. Un papel fundamental en el misterio de la Encarnación, una misión vital en la venida del Salvador al mundo.

De San José destacamos su sencillez, el ser una persona trabajadora, por este motivo se le venera en muchos lugares como obrero, porque es la representación del trabajo, de un trabajo bien hecho, y como también podemos llegar a la santidad a través del trabajo, porque podemos agradar a Dios en las pequeñas cosas y con el esmero con que las hacemos, de tal manera que entendamos que a través del trabajo estamos glorificando a Dios.

Es el artesano que pone esmero en aquello que realiza, que ensalza los dones de Dios, todo aquello que no ha dado el Señor ha  cada uno y que ponemos al servicio de los demás, ahí se manifiesta la honradez, el  trabajo y el esfuerzo, por eso miramos a José, como hombre trabajador atento a la voluntad de Dios.

A veces da la sensación que hacer lo que Dios nos pide es algo solo para religiosos/as consagradas, y eso no es así, la llamada es siempre para todos sin ningún tipo de excepción, y por lo tanto podemos agradar a Dios en cada cosa que hagamos, sea grande  o pequeña, relevante o insignificante.

A san José se le pone en la misma línea que Abrahán y David, porque nos ayudan a comprender la importancia que tiene San José, que fue uno de los elegidos por Dios para que colaborase en la Historia de la Salvación, es por lo tanto, el tránsito, el paso entre la Antigua Alianza y la Nueva Alianza, no hay una ruptura, es una continuación, es el cumplimiento.

Es como el caso de Zacarias o de Ana, del anciano Simeón o de Juan el Bautista, y ya por encima de todos, la Virgen María, cada uno ocupa su lugar en la Historia Sagrada.

La Escritura nos presenta al Patriarca san José como un nuevo Abrahán, es el hombre justo y fiel que creyó contra toda esperanza.

José, hijo de Jacob, de Nazaret, no fue elegido para comprender o para predicar el misterio de la encarnación del Hijo de Dios; su misión fue la de aceptar, custodiar y proteger esa iniciativa divina que lo desbordaba totalmente, y ahí radica su grandeza. Por este motivo vemos que todas las personas tienen un hueco, una misión en la historia de la salvación del hombre, sin ningún tipo de excepción.

José obedecía en silencio y aceptando la voluntad divina, que recuerda la promesa hecha al Rey David y que se cumple en Jesús, el Hijo de Dios nacido de la Virgen María, cuando el ángel le saluda como “Hijo de David”, el mismo con que se aclamó a Jesús en la espera de un Salvador.

San José es hoy un modelo para todos nosotros, es el mismo cumpliendo la voluntad de Dios, acepta el plan de Dios, y se convierte así en “Padre de los Creyentes”, porque acoge la gracia y la Palabra de Dios, porque no confía solo en el mismo, ni tampoco en la lógica, confía en la gracia y en la obra de Dios.

Protegió a María y a Jesús de tantos peligros tal como leemos en los “Evangelios de la Infancia”, persecuciones, exilio, desconcierto, falsas acusaciones. El Patriarca de Nazaret vela por nosotros e intercede por cada uno de nosotros.

Javier Abad Chismol

domingo, 25 de marzo de 2018

DOMINGO DE RAMOS 2018

¡VEN SEÑOR JESÚS!




En el Domingo de Ramos conmemoramos  la entrada triunfante de Jesús en Jerusalén. El Señor viene a nuestro encuentro, se hace presente en nuestras vidas, pasa por nuestro lado, lo hace de la misma manera que hace dos mil años, no lo hace con discreción, no lo hace a escondidas, lo hace públicamente.
Muchos salen con ramos y palmas, festejan que el Señor ha estado grande con nosotros y que por eso estamos alegres, ¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor!

Muchos mirarán con asombro por las calles, otros con cierto aire burlón, otros con indiferencia, pero muchos le miramos con alegría y gozo porque el Señor viene a nosotros, porque el Señor no se cansa de nosotros, porque cada año viene de nuevo para anunciarnos el camino de la salvación, y de nuevo también morirá por cada uno. Es más nos sorprende el perdón de Dios, que a pesar de nuestro duro corazón el viene a nosotros con misericordia, y sabe que no siempre el bien se paga con bien, como vivimos en la Pasión.

La bendición del Señor se hace presente, el designio salvífico de Dios se renueva, y también la oportunidad de caminar de nuevo hacia la Pascua, de quedar purificados de nuestros pecados, de poder volver a empezar de nuevo porque es Él el que carga con nuestras culpas.

El Señor nos ha dado todo lo que necesitamos para que podamos reconocerle y ser buenos enviados de Cristo al mundo para que seamos testigos de la verdad, para abatir a la mentira y al mal. Nos ha dado la palabra para dar aliento y ánimo al abatido, para ser transmisores de la palabra, es el Señor el que lo hace, es un milagro patente que el Señor nos da la fuerza, la fuerza de una Palabra que es viva y eficaz. Una Palabra que es capaz de transformar nuestras vidas y darnos “un corazón de carne” abierto al amor y a la entrega al modelo de Jesús, quien nos dio todo a cambio de nada.

Como dice Isaías el Señor nos ha abierto el oído para que reconozcamos su voz, para que no nos resistamos y nos echemos atrás, nos ha dado la fuerza y la valentía.
El Señor ha seguido adelante en la misión que el Padre le ha encomendado, y a Él al igual que a nosotros nos insultan, nos persiguen y nos calumnian. Podemos seguir adelante en el camino de la evangelización, no importan los ultrajes, ni la persecución, porque no podrán contra nosotros, estamos junto al Señor, y el es nuestro alcázar y nuestro refugio.

En el aparente fracaso está la victoria, después del dolor, del sufrimiento, de la injusticia, de lo absurdo, aparece la victoria, porque sabemos que el Señor nunca nos dejará, Él no nos abandonará, el coraje se nos dará como añadidura junto con la dificultad de la misión encomendada por el Señor.


Cristo a pesar de ser Dios, se quiso hacer uno de nosotros, se rebajó de su condición divina, y lo hizo pasando por uno de nosotros, y no quiso privilegios, ni pertenecer a una casta especial, quiso ser uno más, y además quiso estar con los más pobres, con los más desfavorecidos, con aquellos que nadie quiere, nos dio una gran lección de amor y de solidaridad con todo el género humano. También nos pide a todos nosotros que acojamos a los más desprotegidos, a los que nadie quiere; a los no nacidos por comodidad y capricho de unos padres que no quieren problemas, a los ancianos que estén solos, a los huérfanos, a las personas con problemas y dificultades, a los enfermos.

Ese es el amor de Cristo, ese es el amor verdadero, pero ahora bien, no penséis que os responderán con amor todo lo que hagáis por los demás, porque del amor y la entrega, muchas veces os devolverán mal, un mal en forma de envidia, de calumnia, de injusticia, de insulto, de incomprensión, de persecución, e incluso de muerte como le ocurrió a nuestro Señor, y nosotros que somos sus discípulos no podemos ser menos que el Maestro, seguir a Cristo, significa estar dispuesto a abrazarse a la cruz.

Cristo se rebajó de su rango, y lo hizo por amor, lo hizo con el corazón y obedeciendo al Padre, no lo hizo con la cabeza, porque si lo hubiera hecho con el sentido común no habría ido a Jerusalén, ¿qué no sabía lo que le esperaba tras su entrada triunfal? Por supuesto que sabía lo que le ocurriría, pero quiso que se cumpliera la voluntad del Padre.
También nosotros tenemos que aceptar los retos que el Señor nos pone en nuestra vida, tener paciencia para que se cumplan los tiempos de Dios, para abrazarnos a la cruz, para tener la firme esperanza de que después de la cruz y el dolor viene la resurrección y la vida.

Escuchar y contemplar la pasión de Jesús es vivir, recordar y actualizar el gran amor que el Señor nos tiene a todos nosotros, porque somos hijos queridos y amados de Dios, que cuando el Señor pase por nuestras vidas podamos afirmar con alegría y con cantos ¡Bendito el que viene en el Nombre del Señor!
Javier Abad Chismol.
Fotografías: Javier Abad Chismol, Mª del Carmen Feliu



domingo, 11 de febrero de 2018

MIERCOLES DE CENIZA 2018

MIERCOLES DE CENIZA 2018




Con la imposición de las cenizas, se inicia una estación espiritual particularmente relevante para todo cristiano que quiera prepararse dignamente para la vivir el Misterio Pascual, es decir, la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor Jesús.

Este tiempo vigoroso del Año Litúrgico se caracteriza por el mensaje bíblico que puede ser resumido en una sola palabra: "metanoeiete", es decir "Convertíos". Este imperativo es propuesto a la mente de los fieles mediante el rito austero de la imposición de ceniza, el cual, con las palabras "Convertíos y creed en el Evangelio" y con la expresión "Acuérdate que eres polvo y al polvo volverás", invita a todos a reflexionar acerca del deber de la conversión, recordando la inexorable caducidad y efímera fragilidad de la vida humana, sujeta a la muerte.

La ceremonia de la ceniza eleva nuestras mentes a la realidad eterna que no pasa jamás, a Dios; principio y fin, alfa y omega de nuestra existencia. La conversión no es, en efecto, sino un volver a Dios, valorando las realidades terrenales bajo la luz indefectible de su verdad. Una valoración que implica una conciencia cada vez más diáfana del hecho de que estamos de paso en este fatigoso itinerario sobre la tierra, y que nos impulsa y estimula a trabajar hasta el final, a fin de que el Reino de Dios se instaure dentro de nosotros y triunfe su justicia.

Sinónimo de "conversión" es así mismo la palabra "penitencia"... Penitencia como cambio de mentalidad. Penitencia como expresión de libre y positivo esfuerzo en el seguimiento de Cristo.
Tradición

En la Iglesia primitiva, variaba la duración de la Cuaresma, pero eventualmente comenzaba seis semanas (42 días) antes de la Pascua. Esto sólo daba por resultado 36 días de ayuno (ya que se excluyen los domingos). En el siglo VII se agregaron cuatro días antes del primer domingo de Cuaresma estableciendo los cuarenta días de ayuno, para imitar el ayuno de Cristo en el desierto.

Era práctica común en Roma que los penitentes comenzaran su penitencia pública el primer día de Cuaresma. Ellos eran salpicados de cenizas, vestidos en sayal y obligados a mantenerse lejos hasta que se reconciliaran con la Iglesia el Jueves Santo o el Jueves antes de la Pascua. Cuando estas prácticas cayeron en desuso (del siglo VIII al X), el inicio de la temporada penitencial de la Cuaresma fue simbolizada colocando ceniza en las cabezas de toda la congregación.

Hoy en día en la Iglesia, el Miércoles de Ceniza, el cristiano recibe una cruz en la frente con las cenizas obtenidas al quemar las palmas usadas en el Domingo de Ramos previo. Esta tradición de la Iglesia ha quedado como un simple servicio en algunas Iglesias protestantes como la anglicana y la luterana. La Iglesia Ortodoxa comienza la cuaresma desde el lunes anterior y no celebra el Miércoles de Ceniza. 

Significado simbólico de la Ceniza


La ceniza, del latín "cinis", es producto de la combustión de algo por el fuego. Muy fácilmente adquirió un sentido simbólico de muerte, caducidad, y en sentido trasladado, de humildad y penitencia. En Jonás 3,6 sirve, por ejemplo, para describir la conversión de los habitantes de Nínive. Muchas veces se une al "polvo" de la tierra: "en verdad soy polvo y ceniza", dice Abraham en Gén. 18,27. El Miércoles de Ceniza, el anterior al primer domingo de Cuaresma (muchos lo entenderán mejor diciendo que le que sigue al carnaval), realizamos el gesto simbólico de la imposición de ceniza en la frente (fruto de la cremación de las palmas del año pasado). Se hace como respuesta a la Palabra de Dios que nos invita a la conversión, como inicio y puerta del ayuno cuaresmal y de la marcha de preparación a la Pascua. La Cuaresma empieza con ceniza y termina con el fuego, el agua y la luz de la Vigilia Pascual. Algo debe quemarse y destruirse en nosotros -el hombre viejo- para dar lugar a la novedad de la vida pascual de Cristo.

Mientras el ministro impone la ceniza dice estas dos expresiones, alternativamente: "Arrepiéntete y cree en el Evangelio" (Cf Mc1,15) y "Acuérdate de que eres polvo y al polvo has de volver" (Cf Gén 3,19): un signo y unas palabras que expresan muy bien nuestra caducidad, nuestra conversión y aceptación del Evangelio, o sea, la novedad de vida que Cristo cada año quiere comunicarnos en la Pascua.

Javier Abad Chismol
Parròquia de Sant Miquel Arcàngel de Burjassot

sábado, 3 de febrero de 2018

FIESTA DE "LA CANDELARIA"

FIESTA DE LA CANDELARIA


Como cada 2 de febrero, la parroquia de El Salvador y Santa Mónica, celebró ayer la fiesta conocida como ‘La Candelaria’.





Esta celebración se hace en recuerdo al pasaje bíblico de la Presentación del Niño Jesús en el templo de Jerusalén (Lc 2;22-39) y la purificación de la Virgen María después del parto, para cumplir la prescripción de la Ley del Antiguo Testamento (Lev 12;1-8), cuyo significado es Cristo como la Luz del mundo presentada por su Madre en el Templo, que viene a iluminar a todos como la vela o las candelas.






Tras el repique manual desde el campanario de la parroquia, obra de Mestres Campaners de Valéncia, dio comienzo la Misa vespertina con el encendido de las candelas directamente del Cirio Pascual. Así, el párroco, José Ricardo Albelda inició la transmisión de la Luz que, de fiel a fiel, fue iluminando el templo “porque -en sus palabras- así hacemos Iglesia”.








Después tuvo lugar una procesión claustral con la imagen de la Virgen de los Desamparados desde su capilla y por las naves de la Parroquia, quedando situada la imagen de Nuestra Señora junto al presbiterio y el Cirio Pascual.
En la celebración realizó la monición de entrada el hasta hace poco Presidente de la Hermandad de Seguidores de la Virgen, Juan Arturo Devís, procediendo el nuevo presidente, José Luis Albiach, a leer una de una lectura de la misa.

Como es tradición, la Virgen de los Desamparados llevaba en sus brazo al Niño Jesús vestido con ropa de bautizo y a los pies de la imagen portaba una jaula con palomas, para cumplir con la ofrenda que narra la cita bíblica motivo de esta celebración.

Mª del Carmen Feliu Aguilella
Fotos: Mª del Carmen Feliu

domingo, 15 de octubre de 2017

TU PALABRA, SEÑOR, ES ESTABLE

Inclina mi corazón a tus preceptos

"El tema de este salmo es la ley de Dios. La ley no tiene aquí el sentido peyorativo que se le ha atribuido frecuentemente, una interpretación fría que se ha de cumplir, quieras o no. Aquí la ley nos demuestra la voluntad de Dios, el camino que Dios emplea para manifestar al hombre su deseo y su amor. Semejante a la palabra de Dios; luz del corazón, fuente de felicidad, fortaleza para el camino, amigo y consuelo en las adversidades.
Después del destierro de Babilonia, perdida el arca de la alianza, el corazón de los israelitas se apoyaba en la ley de Dios. Reflexionaban en la palabra de Dios, que alimentaba su corazón e iluminaba su camino. Así surgió este salmo. El salmista tiene presente la ley día y noche, rumiándola amorosamente en su corazón. Así encuentra su felicidad, su luz, su gozo, y en la desgracia, el consuelo. El salmista nos demuestra en este salmo su experiencia: cómo se puede transformar en oración la palabra de Dios.
Repite una y otra vez, sin cansarse, palabras y expresiones iguales o semejantes. Pero no es ingenuidad, sino una forma adecuada de celebrar su intenso amor a la ley. Quiere ensalzar la soberanía de la ley, repitiendo la misma expresión, la misma palabra. Tiene un artificio literario especial: el autor sigue el alfabeto hebreo, dedicando a cada letra ocho versos que comienzan con dicha letra.”



Oración con los Salmos. Agustín Apaolaza, OSB



Salmo 118, 145-152
XIX (Coph)

            Te invoco de todo corazón:
respóndeme, Señor, y guardaré tus leyes;
a ti grito: sálvame,
y cumpliré tus decretos;
me adelanto a la aurora pidiendo auxilio,
esperando tus palabras.

            Mis ojos se adelantan a las vigilias,
meditando tu promesa;
escucha mi voz por tu misericordia,
con tus mandamientos dame vida;
ya se acercan mis inicuos perseguidores,
están lejos de tu voluntad.

            Tú, Señor, estás cerca,
y todos tus mandatos son estables;
hace tiempo comprendí que tus preceptos
los fundaste para siempre.


El Salmo 118:


“Largo canto o meditación o antología en honor de la ley del Señor. El artificio literario ha condicionado muchas cosas: el autor sigue el alfabeto (alefato hebreo), dedicando a cada letra ocho versos que comienzan por dicha letra, esto significa la plenitud: de la alef a la tau, del principio al fin, el autor recita y ama los mandamientos. Cada una de las veintidós letras tiene 7 + 1 versos, lo cual significa la perfección consumada. Cada estrofa o letra suele enumerar ocho sinónimos de ley: preceptos, decretos, mandamientos, palabras, consignas, leyes, voluntad.
Obligado por la “aliteración”, el autor no ha podido desarrollar un tema, ni lo ha pretendido; se conforma con agrupar sentencias de diversa especie.
Estas sentencias están inspiradas, muchas veces, en textos más antiguos; otras veces las tiene que inventar el autor para llenar la medida¸ su estilo varía según muchos géneros literarios.
La ley es la voluntad de Dios que se revela para ordenar la vida religiosa del hombre, su convivencia con Dios y con el prójimo: por eso es amable, perfecta e inagotable la ley. El salmista está continuamente  hablando a Dios en segunda persona la ley no es un orden objetivo impersonal, sino una realidad muy personal. La ley es parte de la alianza y parte de la revelación divina; es voluntad de Dios hecha palabra para enseñar y guiar al hombre.

Para rezar este salmo lo mejor es tomarlo por letras autónomas, como hacen en algunas iglesias orientales. De esta manera conserva cierta frescura e interés, y se evita la monotonía. En caso de que se reciten seguidas varias letras, tendremos una serie de respiraciones isócronas, en las que debe dominar el tema unitario, sin fijarse demasiado en detalles.”

“Los cristianos no estamos en régimen de ley, sino en régimen de gracia; no vivimos por el cumplimiento de unos mandatos, sino por la fe en Cristo.
Ahora bien, el salmo nos da un par de puntos de apoyo para realizar la transposición cristiana. Ante todo, el tono intensamente personal: es decir, la ley como presencia de Dios, como convivencia con Dios; Cristo, que es la Palabra, es la verdad y el camino, porque nos revela la voluntad de Dios. Por Cristo personalizamos la ley. En segundo lugar, el salmo expresa una piedad personal honda, sin formalismo ni legalismo (quince veces suena la palabra corazón); por eso puede alimentar una piedad entrañable. Finalmente, las muchas súplicas, sobre todo en la letra He, dicen que ese amor del hombre a la ley y el cumplimiento de la voluntad divina es también don de Dios, obra de Dios, gracia.”

Salmos y Cánticos del Breviario. Traducción de Luis Alonso Schökel y Juan Mateos. 

Fotografía cortesía de Manolo Guallart

sábado, 8 de octubre de 2016

LA MUJER EN EL ANTIGUO Y EN EL NUEVO TESTAMENTO


LA MUJER EN EL ANTIGUO Y EN EL NUEVO TESTAMENTO



Antiguo Testamento

        En el mundo hebreo y, generalmente, en todo el Oriente Medio, la mujer ocupaba una situación completamente subordinada. Las mujeres estaban recluidas prácticamente de la vida religiosa, algo tan importante paran los hebreos. Ni siquiera estaban obligadas a observar todos los mandamientos, pues estaban relegadas en la trilogía “mujeres-esclavos-niños”, que les dispensaba de determinadas oraciones importantes. No podían estudiar la Escritura. Enseñar a sus hijos la Torá (fe) hubiera sido como enseñarles comportamientos lascivos. Se pensaba entonces que las mujeres eran incapaces de recibir una instrucción religiosa.

        En el templo, las mujeres no podían colocarse en el mismo sitio que los hombres. Su patio se encontraba cinco escalones debajo del de los hombres. Y otro tanto sucedía en las sinagogas. Las mujeres estaban separadas por completo, a menudo relegadas a los últimos lugares. Su presencia no contaba, mientras que la de diez hombres bastaba para la celebración del culto. Los hombres, incluso los menores de edad, podían leer la Ley y los profetas. Las mujeres no gozaban de semejantes prerrogativas.



        Se comprende, pues, el desprecio de los rabinos por las mujeres. Un rabino no podía dirigir en público la palabra a una mujer. Se decía en el Talmud que era preciso dar gracias a Dios cada día por tres cosas: “Te doy gracias por no haberme hecho pagano, por no haberme hecho mujer, y por no haberme hecho ignorante”.


Nuevo testamento

        Basta una lectura superficial de los relatos evangélicos para constatar que Jesús se sitúa allende los rigorismos. Aun cuando algunas expresiones concretas parezcan presentarlo como un radical, Jesús ha de ser enjuiciado desde el conjunto de su mensaje. Y esto evidencia que siempre antepuso el amor a la ley. Tal actitud viene vertida en una serie de encuadres donde se clama por la igualdad de todos los seres humanos con la lógica erradicación de parcelismos.

        Jesús en lo que concierne a la mujer, se ahorró discursos y pasó sin más a la acción. Cuando dio comienzo a su actividad pública recorrió gran parte de la región galilea proclamando un anuncio de igualdad, fraternidad y amor. Quien mejor expresa su forma de proceder al respecto, es sin duda al autor del tercer evangelio: “Iba proclamando y anunciando el reino de Dios; le acompañaban los doce y algunas mujeres que habían sido curadas de espíritus malignos y enfermedades; María llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios, Juana mujer de Cusa, un administrador de Herodes, Susana y otras muchas que le servían con sus bienes” (Lc 8, 1-3).


        En realidad, este texto lucano no precisa comentario. En él se indica que Jesús, no solo no evitaba el trato con las mujeres, sino que incluso se dejaba acompañar por ellas en sus correrías apostólicas que, según se infiere del contexto, solían durar varias jornadas. Pues bien, muchas eran las mujeres que compartían de cerca las inquietudes del maestro Jesús. Tal forma de actuar suponía un visceral rechazo del puritanismo rabínico. Por otra parte, se explica que loas líderes de la ortodoxia religiosa repudiaran visceralmente a Jesús. Ningún rabino se había jamás comportado así. Su solo proceder se erigía en una velada denuncia que ellos no podían menos de considerar ofensiva.

Por Francisco Pellicer Valero