ASOCIACION BIBLICA SAN PABLO

ASOCIACION BIBLICA SAN PABLO

sábado, 27 de diciembre de 2014

LA SAGRADA FAMILIA



Homilía desde la parroquia  Santiago Apóstol
en Ermua, Vizcaya.
Alex Alonso Gilsanz, párroco

Domingo, Fiesta de la Sagrada Familia


"La familia debe ser una escuela de piedad, de espiritualidad, de fidelidad. La Iglesia confía en el insustituible papel pedagógico y religioso que desempeñan los padres" Pablo VI

Navidad, fiestas hogareñas por antonomasia. Y dentro de ellas, celebramos el día de la Sagrada Familia de Nazaret.
Nuestra celebración eucarística es una reunión de la familia cristiana para dar gracias a Dios, escuchar su palabra orientadora y pedir perdón por nuestras incomprensiones y pecados dentro de la familia del mundo.
Hoy queremos poner nuestra atención en aquella familia pobre y humilde en la que nació nuestro Señor. Una familia en la que -sin idealizarla-faltaban muchas cosas, pero sobraba amor y esperanza.
Desde nuestras dificultades, preocupaciones y anhelos, recurrimos a la familia de Nazaret para encontrar en ella motivos para comprendernos, respetarnos y ayudarnos.
La familia de Nazaret compartía gozos y tribulaciones porque Dios estaba con ella. En nosotros debe suceder lo mismo.
Cuando en las encuestas se pregunta, a los adolescentes y jóvenes, qué cosas son las más valoradas, en general, dicen que la familia. Da que pensar, por tanto, que por más que se hable de crisis de la institución familiar, hoy se sigue deseando y necesitando el calor y el apoyo de la familia.
La Sagrada Familia de Nazaret puede ser, para nuestra sociedad actual tan dispersa y fragmentada, una pista clara en la búsqueda de este apoyo familiar que anhelan nuevas generaciones. Se trata de un modelo que no caduca, fundamentalmente en el diálogo, en el respeto, el cariño y la confianza en Dios.
Aunque más allá de las pistas que podamos encontrar en la familia de Nazaret por construir nuestras propias familias, grupos o comunidades, hoy, en este primer domingo de Navidad, no olvidemos que celebramos el mismo misterio que a lo largo de todas las fiestas navideñas: el Hijo de Dios se ha hecho hombre, hace camino a nuestro lado.
Este misterio de la encarnación del Hijo de Dios se realiza en la realidad concreta de un pueblo y de una familia. Y este pueblo y esta familia de Jesús constituyen el preludio de la fraternidad universal, a la que estamos todos llamados a vivir, especialmente todos sus seguidores porque en él devenimos hermanos e hijos del mismo Padre.
En el evangelio hemos escuchado cómo José y María con su hijo marchan hacia Egipto para huir de la persecución de Herodes. La Sagrada Familia sufre la dura experiencia de tener que emigrar a tierras más seguras como, desgraciadamente, tantas y tantas familias actuales y de siempre se ven obligadas a hacer.
Las familias que hayan sufrido el desarraigo, momentos de crisis e incluso rupturas y separaciones pueden renacer a una vida nueva si se abren al "Dios con nosotros" que celebramos en Navidad.
En este sentido nos incitan las palabras del papa Francisco, en sus visitas a Lampedusa y Cerdeña. En ellas podemos hallar una fuerte llamada a vivir hermanados con los que más sufren las consecuencias de la inmigración y del paro, dos grandes dramas del mundo moderno.
Que la Sagrada Familia nos ayude a poner en práctica el mensaje de san Pablo en el seno de nuestras familias y comunidades: "Vestíos de la misericordia entrañable, bondad, humildad, dulzura, comprensión. Sobrellevaos mutuamente y perdonaos cuando alguno tenga quejas contra otro. El Señor os ha perdonado, haced vosotros lo mismo. Y, por encima de todo esto, el amor, que es el ceñidor de la unidad consumada".
La familia es un ámbito privilegiado para el amor y la libertad; es pieza fundamental de la sociedad y es la mejor escuela de la vida. Pero los cambios que actualmente está sufriendo no siempre la benefician. Ayudémonos unos a otros para que cada una de nuestras familias sea un germen de fraternidad y de buena convivencia.
Que en la Eucaristía que estamos compartiendo encontremos la fuerza para llevarlo a cabo. Y que la Sagrada Familia interceda por todas nuestras familias y por todos los pueblos de la tierra para que, como en el hogar de Nazaret, se continúe haciendo presente el Dios del amor y de la paz.
Que así sea.

viernes, 26 de diciembre de 2014

HUMILDAD Y COMPETITIVIDAD


HUMILDAD Y COMPETITIVIDAD



I.- LA COMPETITIVIDAD.

Según el diccionario, competir es contender dos o más personas entre sí, aspirando unas y otras con empeño a una misma cosa.
                Competitividad deriva de competir y viene a ser como la competencia brutal y, a veces, amoral, para lograr algo frente a otros, por cualquier procedimiento.

La panorámica social nos presenta:

                Los atavismos educacionales: pautas de conducta, incluso en familia, de que hay que superar a todos, ser el mejor; los juegos, deportes y competiciones responden en el fondo a tendencias en idéntico sentido: vencer al contrario, ganarle aunque sea en forma incruenta; algo así como una "muerte simbólica" del que pierde.
                Se nos ha enseñado que la vida es cruel, fea, mala y dura y había que afrontarla con toda la energía-violencia que fuese necesaria.
Literatura, cine y medios de comunicación nos presentan una sociedad hedonista y del bienestar; escándalos diarios; lujo y exhibicionismo; apología del triunfo a cualquier precio como modelos a seguir. Contracepción, eutanasia, aborto. Enseñanza con tendencia a la desertización da la religión, la moral, la autoridad, el deber y la disciplina. Todo son derechos, libertades, insubordinaciones, y ombligos.
Todo esto postula y empuja a la competitividad

II.- LA HUMILDAD

                               "El conocimiento de la propia verdad"
                               Yo añadiría que también de la ajena...
1.- DOBLE VERTIENTE DE LA HUMILDAD:
la parte NEGATIVA O MALA de cualquier alma
y la parte POSITIVA O "BUENA".

PARTE NEGATIVA.- Ese conocimiento de nuestra propia verdad tiene que llevarnos, con la ayuda de la gracia de Dios, a tomar conciencia de nuestras carencias, pecados, fallos y errores humanos frecuentísimos; omisiones sin cuento, respecto a Dios y a los demás; que, en definitiva y ante Dios, NO SOMOS NADA, si tenemos en cuenta que dependemos de él incluso para respirar.

PARTE POSITIVA.- Nuestra propia verdad, también pasa por una toma de conciencia serena y sin euforias ni vanidades estériles, de todo el conjunto de indudables realidades y cualidades positivas que todos solemos tener y que hemos recibido de dios: salud, belleza, gracia, inteligencia, memoria y voluntad, esposa, hijos, amigos, etc. O sea, lo que llamamos talentos.

PERO TODO NOS HA SIDO DADO POR DIOS EN UN ACTO DE AMOR INFINITO como medio más que suficiente para nuestra  salvación que, a la postre, es lo único importante.

2.- CORRECCIÓN DE LO NEGATIVO Y DESARROLLO DE LO POSITIVO
                               Es nuestra tarea, corrigiéndonos y desarrollando, mediante la experiencia y práctica de la repetición todos los talentos recibidos, que nos llevará a una profesionalidad con dos resultados: desarrollo con la ayuda de Dios de nuestras potencias y dones recibidos y toma de conciencia de nuestra capacidad de donación de esos bienes, y realización personal.

3.- NUESTRA PROPIA VERDAD ANTE DIOS: nada somos ante Dios


4.- LA VERDAD DE LOS DEMÁS: reconocer los valores ajenos, la superioridad de otras cabezas mejor amuebladas que la nuestra, concienciar las virtudes ajenas, comprender los fallos ajenos reconociendo cuántas veces corremos un velo sobre nuestros defectos a pesar de saberlos y conocerlos con especial clarividencia.

Por Rafael Villanova Carretero

miércoles, 24 de diciembre de 2014

NAVIDAD

Feliz Navidad

NochebuenaDía de Navidad
<El pueblo que caminaba en tinieblas
vio una luz grande>
<La Palabra se ha hecho carne,
y ha puesto su casa entre nosotros>
Los llamados a ser portadores de la luz son los que más de cerca la reciben. El cristiano es luz porque lleva la de Cristo.
Si el amor del Padre se ha manifestado en que
ha entregado a su Hijo al mundo,
más patente queda cuando lo contemplamos
viviendo entre quienes ha venido a salvar.

NOCHEBUENA



Homilía desde la parroquia Santiago Apóstol en Ermua, Vizcaya
Alex Alonnso Gilsanz, párroco


MISA DEL GALLO O DE MEDIANOCHE.
 <Os ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor>

Bienvenido, Jesús,  a este mundo.
Haznos más hermanos, más niños, más sencillos,
más cercanos y más humanos,
más fraternos y más justos,
más divinos y más humanos,
más vivos y más intensos,
en esta noche buena, llénanos de tu Amor.

Navidad es la afirmación de que ha aparecido sobre la tierra un Hombre fuera de lo común. El emperador Augusto quiere censar a la gente de su Imperio. En el momento en que la prepotencia civil quiere tener los datos de los súbditos, aparece un Hombre fuera de lo normal, inclasificable, ante el que muchos se preguntarán: "¿Quién es este que habla con autoridad; quién es este a quien le obedecen los elementos de la naturaleza?" (Mc 1,22;4,41)
La Palabra de Dios en esta vigilia tiene una importancia inusitada. La primera lectura es un texto que resume toda la esperanza de Israel. Son palabras llenas de alegría y de júbilo. El profeta proclama que, en la noche del desencanto y del dolor de los hombres, Dios va a encender la Luz de su esperanza y su alegría.
Sí, el que llega se sale de lo normal; parece uno más, y lo es, pero es mucho más. En su humanidad anida, además, la divinidad de Hijo de Dios. Y esa será la gran dificultad: quien le quiera acoger tendrá que aceptar que en la apariencia de un hombre normal se esconde la divinidad. Es el Hijo de la promesa. Resulta casi inconcebible que Dios puede ser tan "normal".  Dios nos rompe todos los esquemas. En el fondo quisiéramos que Dios fuera menos humano, más distante, al que tuviéramos que amansar y granjeárnosle con acciones externas. Pero se presenta frágil. Reconocerle no es posible con sacrificios de animales, sino con confesión de fe.
Esta noche nos desvelamos para celebrar que Dios es un Niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre porque no tiene otro sitio... ¡Dios, el Creador de cielo y tierra, llega a la tierra sin tener sitio! Nada extraño. ¿Qué sitio dejamos a Dios en nuestra vida? Porque no tener sitio físico no es nada más que una constatación de que no tiene sitio en el corazón, de que son nuestros corazones los que están ocupados, los que le cierran o no le abren las puertas...
Y sin embargo, ¿podemos soñar una noticia mejor que el nacimiento de este Niño divino? Nadie nos hará tan libres como él. Nadie reforzará mejor que él nuestra vocación. Nadie nos dará tantas alas para volar a la plenitud de lo posible como él. Nadie nos dará tantas pruebas de amor como él. Nadie nos hablará de Dios Padre como él. Nadie nos mirará con tanta profundidad y cariño como él. Nadie nos descubrirá los secretos de nuestro corazón como él.

Nuestro Adviento termina con un beso adorador,
nuestro Adviento termina con un niño en sus brazos,
nuestro Adviento termina con aleluyas y cantos.
La esperanza se ha cumplido.
El tiempo nuevo ya ha empezado.
Jesús ha nacido,
naceremos contigo y seremos "navidad".

viernes, 19 de diciembre de 2014

SANTA TERESA DE JESUS

Teresa de Cepeda y de Ahumada,

o sea Santa Teresa de Jesús






            Nació en 1515 y murió en 1582. Se educó en las Agustinas. En 1535 entró en las Carmelitas y profesó en 1537, pero una enfermedad la alejo temporalmente del convento. En 1557 atravesó un periodo de conversión; con la ayuda de sus directores espirituales –Francisco de Borja (1557) y Pedro de Alcántara (1560-62)- y estimulada por una visión del infierno (1560), hizo voto de realizar siempre lo más perfecto e iniciar la reforma carmelitana según la regla primitiva. Se implantó en San José de Ávila el 24 de agosto de 1562. En 1567 el general carmelita le concedió fundar más conventos reformados y ampliar la reforma a la rama masculina: así, se abrió el convento de Medina del Campo (donde entró en contacto con Juan de la Cruz) y los de Málaga, Valladolid, Toledo y Pastrana. Surgieron los primeros problemas en torno a la jurisdicción; el Definitorio Provincial de la Orden le prohibió nuevas fundaciones y la confinó durante un año en Toledo (1576), tiempo en que escribió El castillo interior. En 1580 los Descalzos fueron erigidos en provincia independiente y continuó la expansión de la reforma. Desde 1562 a 1572 vivió la gracia interior del místico desposorio; su doctrina mística busca la perfección entendida como la comunión ininterrumpida con Cristo a través de la oración, explicada como diálogo de amistad y como servicio de plena disponibilidad a Dios. La presencia real eucarística es el centro de su concepción de la vida religiosa. Canonizada en 1622, fue declarada doctora de la Iglesia en 1972. Las Cortes de Cádiz la declararon patrona de España. Su fiesta se conmemora el 15 de octubre, fecha de la presente circular.
            Con Teresa de Jesús el misticismo occidental alcanza su máxima expresión humana. Integran buena parte de sus lecturas las obras de los grandes escritores ascéticos españoles de la época. De todos modos, gustaba de mostrarse una monja ignorante. Ello explica la constante presencia en su obra de elementos autobiográficos, integrados con modestia y aun con ironía en la formulación doctrinal, y la humildad expresiva que comporta un deliberado desaliño estilístico. Sus obras fueron: el Libro de su vida, testimonio de usa biografía y de su experiencia mística, tal como la conoció en 1562. Complemento de esta obra son El libro de las relaciones y El libro de las fundaciones, por las noticias que contienen sobre su intensa labor diaria de reformadora. En el opúsculo El camino de perfección formuló una serie de consejos dedicados a las monjas del convento de San José.
            Desde un punto de vista doctrinal, su obra más ambiciosa y acabada es Las Moradas o El castillo interior, escrita en 1577. Tratado en torno a las relaciones del alma con Dios, concibe alegóricamente el alma como un castillo compuesto de siete cámaras o moradas, correspondientes a siete grados de oración, en el centro de los cuales está Dios. Un crítico ha dicho se su estilo: “Sujeta a la pauta de la lengua hablada, la prosa de Teresa de Jesús se caracteriza por una sintaxis emotiva que no evita las incorrecciones gramaticales, una prosodia popularizante, con formas procedentes del habla rústica y dialectal de Castilla La Vieja, y un léxico vivo y pintoresco, rico en imágenes, fruto algunas de la literatura caballeresca (castillos, alcaides. etc.) y en especial de la observación directa y de la vida cotidiana.” Y nosotros añadimos que, cuando habituamos nuestras mente y corazón a esa “habla” castiza y sugerente, descubrimos un goce desconocido y sentimos a Dios muy cerca.
            Por una circunstancia providencial y en la fecha de esta Circular, dos Santas del mismo nombre, de la misma Orden y de la misma escuela de fe católica se unen en nuestra recordación. Una, la española, viajera incansable, reformó la Orden Carmelitana, con una grandeza de alma y de energía fruto de la fuerza de la gracia de Dios y de la fuerza del compromiso y entrega personales, a través de flaquezas, tentaciones sin cuento y lucha heroica y fue un puntal de la mística católica. La otra, la francesa, hija de la anterior en cuanto a la regla y disciplina, maestra de la obediencia, la sencillez y la entrega a Dios, niña en abandono en manos de Dios, y sin publicidades ni alharacas, alcanzó la santidad heroica sin salir del claustro y llegó a patrona de las misiones. Y ambas fueron declaradas Doctoras de la Iglesia. Impresiona que su orden sea al parecer la única con dos Doctoras.


Erreuve 
Foto: Mª del Carmen Feliu Aguilella

viernes, 12 de diciembre de 2014

DECALOGO POR LA PAZ



DECÁLOGO
POR LA PAZ


Reproducimos un Decálogo, elaborado por Mons. Fernando Sebastián Aguilar, y cuyo texto se publicó en el nº 366 de la revista “Juventud Reparadora”

     





      1. Mira a todos con respeto y benevolencia.
      2. No hables mal contra nadie, no condenes a ninguna persona, a ningún grupo, a ningún pueblo, a ninguna institución.
      3. Perdona las injurias presentes y pasadas, líbrate de las garras del odio, guarda la libertad de tu corazón para amar, para convivir, para comenzar una vida nueva Cada día.
      4. Desea simplemente la paz con todos, la colaboración, la convivencia, el gozo de la fraternidad y del servicio.
      5. Trata de simplificar los problemas en vez de agrandarlos; no acumules las sombras, busca en todos los resquicios de luz y los caminos de la esperanza.
      6. Ten el valor de negarte a colaborar con cualquier proyecto violento, apártate de los que enseñan y practican el odio, la venganza, el amedrentamiento y la violencia.
      7. Crea en torno a ti sentimientos y actitudes de paz, de concordia,, de convivencia, de misericordia y de consuelo.
      8. Apoya a los que trabajan sinceramente por la paz, en la libertad y en la justicia.
      9. Dedica algún tiempo a trabajar tú también por la paz, con serenidad, esperanza y generosidad.

      10. Pide a Dios que te dé el espíritu de la sabiduría, de la bondad, de la fortaleza y de la generosidad par ser instrumento de su bondad y de su amor en un mundo renovado donde todos podamos vivir en la verdad. El amor, la libertad y la fraternidad.

domingo, 7 de diciembre de 2014

A MARIA INMACULADA

A María Inmaculada



            María:
                        San Juan, el evangelista del misterio y de las alturas vertiginosas, sólo nos cuenta de Ti dos cosas: que estuviste en una boda en el pueblecito de Caná, y al pobre novio le faltó vino. Y Tú fuiste y le dijiste a tu Hijo: “No tienen vino”. Y aunque tu Hijo parece que te dio un reniego cariñoso, Tú ni caso. Fuiste a los servidores y les dijiste: “haced lo que Él os diga”. Te estrenaste como Mediadora e hiciste que tu Hijo realizara para Ti su primer milagro, sin protestas y como si nada pudiera ante Ti, omnipotencia suplicante en tu propia sencillez y espontaneidad. Después Juan el misterioso se olvida de Ti y, al final y como de pasada, nos dice la segunda cosa: que estabas al pie de la Cruz; no hacía falta que dijera que estabas asumiendo, con profundo dolor y con infinita coherencia, tu misión de Corredentora del género humano. Y Juan calla en su evangelio

            Mediadora y Corredentora.

            Dice la Iglesia que, aunque tiene razón san Pablo cuando sostiene que el único mediador es Cristo, no es menos cierto que Tú, Virgen Madre, eres mediadora necesaria entre ese Hijo, primer mediador, y todos nosotros, y que nuestras oraciones por Ti llegan a Dios y, luego y también por Ti, propician las gracias que nunca podremos merecer. Hay quien dice, y lo creo, que Tú aseas nuestras súplicas y las lavas de nuestros egoísmos inconscientes, de nuestra fealdad caída, de nuestros intereses impuros... Porque tu mediación, a diferencia de las de los santos, es necesaria, mientras que la de ellos es sólo útil. Que sobreabundas de poder, como Madre divina, y por eso y aunque las decisiones de Dios son tremendamente definitivas y absolutas, no existe testimonio alguno que diga que el propio Dios dijo no, cuando Tú has dicho otras veces “No tienen vino...”.

            También dicen que eres Madre sólo de Misericordia, mientras que Dios es al mismo tiempo Justo y Misericordioso. Pero, como Dios es Dios y tan grande, tan Otro, mientras que Tú eres de nuestro propio y pobre barro, parece como que, en vista de nuestra pequeñez, Dios haya previsto desde toda la eternidad, y así lo dijera por boca de profetas, el tomar tu carne para asumir nuestra humanidad, para que con tu proximidad y tu protección logremos comprender ese gran Amor sin parangón en que Dios consiste y perder nuestro temor a esa justicia divina, profundizando en la dimensión de su misericordia... que es infinita. Infinita. Y “controlada por Ti”.

            Por eso nuestra confianza, nuestro sosiego y nuestra paz, se apoyan en la roca firme de tu mediación, con esa originalidad incluso desusada de lo femenino que sorprende, perturba y consigue por vías impensables para nuestra pobre mente racional de hombres. Si Dios ha sabido regalarnos a los hombres con esas dos mujeres, la madre y la esposa, tan distintas y tan idénticas, y que así nos sostienen y acompañan, ¡qué serás Tú, Virgen Madre, rozando constantemente con tu mano dulce el manto de tu Hijo para arrancarle la “salud”, como aquella otra mujer de fe apabullante que, al tocar su manto en medio de la multitud, le hizo decir “¡Una virtud ha salido de mí!”.

            Hay otra idea consoladora que un sacerdote me inspiró hace poco: eres la Virgen Prudente. Pero aquel hombre decía que él veía en esa prudencia una dimensión excelsa: que como Virgen Prudente eras la Virgen Vigilante. En otras palabras, la Virgen Madre que vela de día y de noche, que vigila, que adivina antes que nadie dónde está el peligro y por dónde viene, cuál es el enemigo verdadero y sus designios de perdición; la Virgen Madre cuyos ojos vigilantes semejan esas estrellas que brillan en el ámbar de cada noche de verano y que llena de paz nuestras almas. Y uno siente entonces que Tú proteges, apoyas, sostienes, infundes alegría, simplificas los problemas y dolores. Y que escuchas mi voz cuando cada día te digo cincuenta veces que no tengo suficiente vino, que se me acaba y que soy como el pobre novio de Caná...

            Corredentora. Tú redimes en unión de Tu Hijo. Tú velas cada vida, te dueles de cada pecado, sufres con todos nosotros, estabas al pie de la Cruz y asumiste tu misión entera. Bebiste del vaso del dolor para alzarte, luego y para siempre, como salud y salvación del género humano.

            Pero Virgen Madre: todo esto ha sido posible gracias a que Tú –aquella joven judía, prudente y clarividente- dijiste libremente: “He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra”. Y dijiste sí a la Encarnación, a .la Redención y a tu misión de Madre del género humano y Mediadora de toda gracia.

Erreuve


jueves, 4 de diciembre de 2014

APRENDE A ORAR EN 10 MINUTOS

Aprende a orar en 10 minutos







1.     Comienza por saber escuchar. El Cielo emite noche y día.
2.     No ores para que Dios realice tus planes, sino para que tú interpretes los planes de Dios.
3.     Pero no olvides que la fuerza de tu debilidad es la oración. Cristo dijo: “Pedid y recibiréis”.
4.      El pedir tiene su técnica. Hazlo atento, humilde, confiado, insistente, y unido a Cristo.
5.     ¿No sabes qué decirle a Dios? Háblale de vuestros mutuos intereses. Muchas veces. Y a solas.
6.      No conviertas tu oración en un monólogo, harías a Dios autor de tus propios pensamientos.
7.     Cuando ores no seas engreído, ni demasiado humilde. Con Dios no caben trucos. Sé cual eres.
8.     ¿Y las distracciones involuntarias? Descuida. Dios, y el sol, broncean con sólo ponerse delante.
9.     Si alguna vez piensas que cuando hablas a Dios Él no te responde..., lee la Biblia.

10.  No hables nunca de “ratos de oración”; ten “vida de oración”.