ASOCIACION BIBLICA SAN PABLO

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martes, 31 de diciembre de 2013

SOLEMNIDAD DE SANTA MARIA, MADRE DE DIOS

Navidad
Solemnidad de Santa María, Madre de Dios
<¡Salve, Santa Madre de Dios,
que diste a luz al Rey
que dirige los destinos del cielo y de la tierra>

Homilía desde la parroquia Santiago Apóstol de Ermua, Vizcaya.
Alex Alonso Gilsanz, párroco.

Solemnidad de Santa María, Madre de Dios
1 de enero de 2014



¡FELIZ AÑO NUEVO! Comenzamos hoy con esperanza el nuevo año en nombre de María.
Que podamos vivirlo a lo largo de los meses con esa misma esperanza y sin desfallecer a pesar de todas las dificultades.

JORNADA MUNDIAL POR LA PAZ-
En el primer día del año miramos a María, la Madre. María nos enseña a no planear la propia existencia sin tener en cuenta los planes de Dios; no vale la pena una vida en la que Dios no es tenido en cuenta. En María, Dios nos recuerda que está dispuesto a hacer maravillas en nosotros y a través de nosotros si le damos más espacio y si meditamos mejor en el corazón lo que no entendemos de él. Reducimos a Dios a una cosa más cuando pretendemos entenderlo como entendemos los quehaceres de cada día. Ni para María ni para nadie Dios es comprensible sin silencio, sin espera, sin romper muchas veces los esquemas que nosotros nos trazamos...
Creer hoy, y a lo largo de estos meses, será siempre dejar espacio a Dios o dejar que Dios entre en nuestra vida y nos cambie de rumbo, nos infunda más ilusión, más esperanza, más amor.

El Año Nuevo comienza con una expresión universal de buenos deseos. La liturgia que estamos celebrando se suma a esta expresión de buenos deseos con las lecturas que acabamos de proclamar. Y lo hace con una palabra que repite varias veces: BENDICIÓN. ¡Que el Señor te bendiga!, ¡Que el Señor os llene de sus bendiciones a lo largo de este nuevo año!
La primera lectura del libro de los Números expresa de una manera concisa en qué consiste esa bendición. Estos son, pues, los dones que la Iglesia nos desea para este año nuevo. Son tres.
1-Que veas el rostro de Dios, que te encuentres personalmente con Él.
2-Que experimentes su misericordia, que es la forma cotidiana del amor de Dios a nosotros que somos pecadores.
3-Que vivas en su paz; esa paz que se encuentra y de la que se disfruta cuando alguien se entrega de verdad a los demás.

Pero el Salmo y la lectura de san Pablo a los Gálatas dan un paso más allá del libro de los Números: afirman que esa bendición de Dios no es sólo una promesa, sino que ya se ha dado en la historia.
La bendición de Dios hecha ya realidad en la historia humana es la persona de Jesús: el rostro visible del Dios invisible; el corazón compasivo de Dios para con los pobres y los pecadores; el Príncipe de la Paz. Encontrarse con Jesús es disfrutar de la bendición de Dios: a eso nos invita esta liturgia de comienzo de año.
Creo que todos en la vida nos hemos encontrado, y nos seguimos encontrando, con personas que son una bendición de Dios para quienes conviven con ellos: por su bondad, por su capacidad de ternura y acogida, por su entrega y su servicio. Los contemporáneos de María y Jesús expresaron muchas veces ese sentimiento de bendición al encontrarse con ellos:"Bendita tú entre las mujeres" dijo Isabel, o esos pastores que se vuelven bendiciendo a Dios porque han visto a María y al niño, como acabamos de escuchar en el evangelio.

En esta eucaristía de comienzo de año, se nos hace, pues, una doble invitación. La invitación a encontrarnos con Jesús y María, en los que encontraremos para cada uno de nosotros la bendición de Dios: su rostro, su ternura, su paz.
Y también la invitación a ser nosotros bendición de Dios para los que están a nuestro lado, para aquellos que se nos acercan, para todo este mundo tan necesitado de misericordia, de paz y de bendición.

Que así sea. Os deseo de todo corazón un buen año, un feliz 2014 para todos.

domingo, 29 de diciembre de 2013

SAGRADA FAMILIA

Domingo de la Sagrada Familia
<El Hijo de Dios vive en una Familia;
la Familia, idea y obra de Dios>

Homilía desde la parroquia  Santiago Apóstol
en Ermua, Vizcaya.
Alex Alonso Gilsanz, párroco

Domingo, Fiesta de la Sagrada Familia, Navidad 2013. Ciclo A.


"La familia debe ser una escuela de piedad, de espiritualidad, de fidelidad. La Iglesia confía en el insustituible papel pedagógico y religioso que desempeñan los padres" Pablo VI

Navidad, fiestas hogareñas por antonomasia. Y dentro de ellas, celebramos el día de la Sagrada Familia de Nazaret.
Nuestra celebración eucarística es una reunión de la familia cristiana para dar gracias a Dios, escuchar su palabra orientadora y pedir perdón por nuestras incomprensiones y pecados dentro de la familia del mundo.
Hoy queremos poner nuestra atención en aquella familia pobre y humilde en la que nació nuestro Señor. Una familia en la que -sin idealizarla-faltaban muchas cosas, pero sobraba amor y esperanza.
Desde nuestras dificultades, preocupaciones y anhelos, recurrimos a la familia de Nazaret para encontrar en ella motivos para comprendernos, respetarnos y ayudarnos.
La familia de Nazaret compartía gozos y tribulaciones porque Dios estaba con ella. En nosotros debe suceder lo mismo.
Cuando en las encuestas se pregunta, a los adolescentes y jóvenes, qué cosas son las más valoradas, en general, dicen que la familia. Da que pensar, por tanto, que por más que se hable de crisis de la institución familiar, hoy se sigue deseando y necesitando el calor y el apoyo de la familia.
La Sagrada Familia de Nazaret puede ser, para nuestra sociedad actual tan dispersa y fragmentada, una pista clara en la búsqueda de este apoyo familiar que anhelan nuevas generaciones. Se trata de un modelo que no caduca, fundamentalmente en el diálogo, en el respeto, el cariño y la confianza en Dios.
Aunque más allá de las pistas que podamos encontrar en la familia de Nazaret por construir nuestras propias familias, grupos o comunidades, hoy, en este primer domingo de Navidad, no olvidemos que celebramos el mismo misterio que a lo largo de todas las fiestas navideñas: el Hijo de Dios se ha hecho hombre, hace camino a nuestro lado.
Este misterio de la encarnación del Hijo de Dios se realiza en la realidad concreta de un pueblo y de una familia. Y este pueblo y esta familia de Jesús constituyen el preludio de la fraternidad universal, a la que estamos todos llamados a vivir, especialmente todos sus seguidores porque en él devenimos hermanos e hijos del mismo Padre.
En el evangelio hemos escuchado cómo José y María con su hijo marchan hacia Egipto para huir de la persecución de Herodes. La Sagrada Familia sufre la dura experiencia de tener que emigrar a tierras más seguras como, desgraciadamente, tantas y tantas familias actuales y de siempre se ven obligadas a hacer.
Las familias que hayan sufrido el desarraigo, momentos de crisis e incluso rupturas y separaciones pueden renacer a una vida nueva si se abren al "Dios con nosotros" que celebramos en Navidad.
En este sentido nos incitan las palabras del papa Francisco, en sus visitas a Lampedusa y Cerdeña. En ellas podemos hallar una fuerte llamada a vivir hermanados con los que más sufren las consecuencias de la inmigración y del paro, dos grandes dramas del mundo moderno.
Que la Sagrada Familia nos ayude a poner en práctica el mensaje de san Pablo en el seno de nuestras familias y comunidades: "Vestíos de la misericordia entrañable, bondad, humildad, dulzura, comprensión. Sobrellevaos mutuamente y perdonaos cuando alguno tenga quejas contra otro. El Señor os ha perdonado, haced vosotros lo mismo. Y, por encima de todo esto, el amor, que es el ceñidor de la unidad consumada".
La familia es un ámbito privilegiado para el amor y la libertad; es pieza fundamental de la sociedad y es la mejor escuela de la vida. Pero los cambios que actualmente está sufriendo no siempre la benefician. Ayudémonos unos a otros para que cada una de nuestras familias sea un germen de fraternidad y de buena convivencia.
Que en la Eucaristía que estamos compartiendo encontremos la fuerza para llevarlo a cabo. Y que la Sagrada Familia interceda por todas nuestras familias y por todos los pueblos de la tierra para que, como en el hogar de Nazaret, se continúe haciendo presente el Dios del amor y de la paz.
Que así sea.

miércoles, 25 de diciembre de 2013

Misas por el eterno descanso de nuestro Presidente

Hoy, en la Solemnidad de la Natividad de Nuestro Salvador, Jesús, el Dios-con-nosotros, hemos recordado y echado de menos al queridísimo Presidente de la Asociación, Francisco de Paula Pellicer Valero.

En nuestra Parroquia San Miguel y San Sebastián, a la que estaba tan fuertemente unido, su Párroco D. Juan Andrés Talens celebrará la Santa Misa por el alma de Paco los días 19 de cada mes durante todo el año 2014.
 
La Gracia del Señor, que inundó todo el trayecto vital de nuestro añorado Presidente, será la Luz que ilumine desde el Cielo a nuestra Asociación.
 
Os invitamos a unirnos en la plegaria y en el sentir más profundo a esta Celebración Parroquial.
 


V. Ne recordéris peccáta mea, Dómine.

R. Dum véneris iudicáre sæculum per ignem.

V. Dírige, Dómine, Deus meus, in conspéctu tuo viam

meam.

R. Dum véneris iudicáre sæculum per ignem.

V. Réquiem ætérnam dona ei Dómine, et lux

perpétua lúceat ei.

R. Dum véneris iudicáre sæculum per ignem.

Kyrie, eléison, Christe, eléison. Kyrie, eléison.

Pater noster...

V. A porta ínferi.

R. Erue, Dómine, ánimam eius.

V. Requiescat in pace.

R. Amen.

V. Dómine, exáudi oratiónem meam.

R. Et clámor meus ad te véniat.

V. Dóminus vobíscum.

R. Et cum spíritu túo.

Orémus: Absólve, quæsumus, Dómine, ánimam fámuli tui FRANCISCO ab omni vínculo delictórum: ut, in

resurrectiónis glória, ínter Sanctos et eléctos tuos resuscitata

respíret. Per Chrístum Dóminum nostrum.

R. Amen.

V. Réquiem ætérnam dona ei, Dómine.

R. Et lux perpétua lúceat ei.

NAVIDAD

Navidad
Misa del Día


<La Palabra se ha hecho carne,
y ha puesto su casa entre nosotros>

<Si el amor del Padre se ha manifestado en que ha entregado a su Hijo al mundo, más patente queda cuando lo contemplamos viviendo entre quienes ha venido a salvar.>

Nos hacemos eco de la expectación de toda la humanidad. Dios ama a los hombres: son sus favoritos, Él nos salva. Pero su salvación está enraizada en la historia. Jesús de Nazaret aparece como la salvación de Dios, encarnado en la humanidad. Verdadero Dios por generación divina, y verdadero hombre por generación humana. Así es como se firma y sella la Alianza entre Dios y el hombre: en Jesús, Dios se hace carne, y el Hombre, sin dejar de serlo, es Dios.
De generación en generación, esta noche ha sido consagrada para la contemplación. Innumerables sentimientos y afectos se agolpan en los creyentes. Se celebra el Nacimiento de Jesús en Belén. La alegría de las familias reunidas, los sones de los villancicos pastoriles, la misma misa de medianoche, están rebosando de un sano folklore religioso. La humanidad, convertida en madre, recibe en sus brazos, de noche, a un niño todo luz, que despeja la tiniebla y salva.
En Jesús de Nazaret ha aparecido el amor tan grande que Dios tiene al hombre. Su primer nacimiento es causa de nuestro segundo nacimiento; su vida es vida para todos los hombres; en Él, desvalido e infante, Dios sale a nuestro encuentro. Este es el Salvador, en manos de María; adorado por los pastores; proclamado por los ángeles; celebrado en nuestra Eucaristía. ¿Qué otra cosa puede hacer la comunidad cristiana que dar gloria y alabanza a Dios por lo que ha visto y oído?
El acontecimiento salvador de Jesús de Nazaret es la Palabra definitiva dada por Dios al mundo. Dios mismo, como comunicado en el seno de la Trinidad y en la creación, se ha hecho carne. El Hijo ha puesto su morada en el mundo para que todos lleguemos a ser hijos de Dios. La luz se ha hecho patente en las tinieblas para que todo quede iluminado.
La Palabra de Dios está en el mundo. Hoy Dios, por medio de Cristo, se nos sigue comunicando. ¿Escuchamos y aceptamos por la fe esta Palabra salvadora? ¿Hemos llegado a conocer a Dios?

No la debemos dormir
la noche santa,
no la debemos dormir.

La Virgen, a solas, piensa
qué hará
cuando al Rey de luz inmensa
parirá,
si de su divina esencia
temblará
o qué le podrá decir.

No la debemos dormir
la noche santa,
no la debemos dormir.
(Sta. Teresa de Jesús)

Antífona de entrada.     Is 9,6
Un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado; lleva a hombros el principado y es su nombre: <Mensajero del designio divino>.

Oración colecta
¡Oh Dios!, que de modo admirable has creado al hombre a tu imagen y semejanza y de un modo más admirable todavía restableciste su dignidad por Jesucristo; concédenos compartir la vida divina de aquel que hoy se ha dignado compartir con el hombre la condición humana. Por nuestro Señor.

La Palabra de Dios.

Sinapsis:
Estalla de alegría el pueblo, que se encuentra entre ruinas (Isaías), ante la noticia: Dios que venía desvelando en sus hechos su ser a los hombres, se ha expresado al fin plenamente (Pablo). Su Palabra se hace carne de hombre. Acampa entre nosotros para acompañarnos en este caminar de la vida mediante la luz y la vida que comunica. Pero se convierte en vida y en luz cuando se le acepta y se cree en Él. Sólo entonces nos volvemos capaces de conocer a Dios, el invisible, por medio de lo visible: el Hijo que acaba de nacer para nosotros (Juan).
<Los confines de la tierra verán la victoria de nuestro Dios>
Is  52,7-10   
¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz, que trae la buena nueva, que pregona la victoria, que dice a Sión: <Tu Dios es Rey>! Escucha: tus vigías gritan, cantan a coro, porque ven cara a cara al Señor, que vuelve a Sión. Romped a cantar a coro, ruinas de Jerusalén, que el Señor consuela a su pueblo, rescata a Jerusalén: el Señor desnuda su santo brazo a la vista de todas las naciones, y verán los confines de la tierra la victoria de nuestro Dios.

<Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios>
Sal  97,1.2-3.3-4.5-6
Cantad al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas.
Su diestra le ha dado la victoria, su santo brazo; el Señor da a conocer su victoria, revela a las naciones su justicia: se acordó de su misericordia y su fidelidad a favor de la casa de Israel.
Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios. Aclama al Señor, tierra entera, gritad, vitoread, tocad.
Tocad la cítara para el Señor, suenen los instrumentos: con clarines y al son de trompetas aclamad al rey y Señor.

<Dios nos ha hablado por su Hijo>
Hb 1,1-6  
En distintas ocasiones y de muchas maneras habló Dios antiguamente a nuestro padres por los profetas. Ahora, en esta etapa final, nos ha hablado por el Hijo, al que ha nombrado heredero de todo, y por medio del cual, ha ido realizando las edades del mundo. Él es reflejo de su gloria, impronta de su ser. Él sostiene el universo con su palabra poderosa. Y, habiendo realizado la purificación de los pecados, está sentado a la derecha de Su Majestad en las alturas; tanto más encumbrado sobre los ángeles cuanto más sublime es el nombre que ha heredado.
Pues, ¿a qué ángel dijo jamás: <Hijo mío eres tú, hoy te he engendrado>? O: <¿Yo seré para él un padre y él será para mi un hijo>? Y en otro pasaje, al introducir en el mundo al primogénito, dice: <Ad´renlo todos los ángeles de Dios>.

Aleluya  
Aleluya, aleluya. Nos ha amanecido un día sagrado: venid, naciones, adorad al Señor, porque hoy una gran luz ha bajado a la tierra. Aleluya.

<La Palabra se hizo carne, y acampó entre nosotros>
Jn 1,1-18  
 En el principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. La Palabra en el principio estaba junto a Dios.
Por medio de la Palabra se hizo todo, y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho.
 En la Palabra había vida, y la vida era la luz de los hombres.  La luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no la recibió.
 Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz.
 La Palabra era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre.  Al mundo vino y en el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de ella, y el mundo no la conoció.  Vino a su casa, y los suyos no la recibieron.
 Pero a cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre.  Estos no han nacido de sangre, ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de Dios.
 Y la Palabra se hizo carne, y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria propia del Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad.
[Juan da testimonio de él y grita diciendo: -Este es de quien dije: <El que viene detrás de mí pasa delante de mí, porque existía antes que yo>.

 Pues de su plenitud todos hemos recibido gracia tras gracia:  porque la ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.
 A Dios nadie lo ha visto jamás: El Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer.]

Oración sobre las ofrendas
Acepta, Señor, en la fiesta solemne de la Navidad esta ofrenda que nos reconcilia contigo de modo perfecto y que encierra la plenitud del culto que el hombre puede tributarte. Por Jesucristo.

Prefacio de Navidad.
<Cristo, luz del mundo>.
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque gracias al misterio de la Palabra hecha carne, la luz de tu gloria brilló ante nuestros ojos con nuevo resplandor, para que conociendo a Dios visiblemente, él nos lleve al amor de lo invisible.
Por eso, con los ángeles y los arcángeles y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria:

Santo, Santo, Santo...

Antífona de comunión . Sal 97,3
Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios.

Oración después de la comunión
Dios de misericordia: hoy que nos ha nacido el Salvador para comunicarnos la vida divina, humildemente te pedimos que nos haga igualmente partícipes del don de su inmortalidad. Por Jesucristo.

martes, 24 de diciembre de 2013

FELIZ NAVIDAD

Feliz Navidad

NochebuenaDía de Navidad
<El pueblo que caminaba en tinieblas
vio una luz grande>
<La Palabra se ha hecho carne,
y ha puesto su casa entre nosotros>
Los llamados a ser portadores de la luz son los que más de cerca la reciben. El cristiano es luz porque lleva la de Cristo.
Si el amor del Padre se ha manifestado en que
ha entregado a su Hijo al mundo,
más patente queda cuando lo contemplamos
viviendo entre quienes ha venido a salvar.

NOCHEBUENA

Navidad
Misa de Medianoche


<El pueblo que caminaba en tinieblas
vio una luz grande>

Los llamados a ser portadores de la luz
son los que más de cerca la reciben.
El cristiano es luz porque lleva la de Cristo.

Nos hacemos eco de la expectación de toda la humanidad. Dios ama a los hombres: son sus favoritos, Él nos salva. Pero su salvación está enraizada en la historia. Jesús de Nazaret aparece como la salvación de Dios, encarnado en la humanidad. Verdadero Dios por generación divina, y verdadero hombre por generación humana. Así es como se firma y sella la Alianza entre Dios y el hombre: en Jesús, Dios se hace carne, y el Hombre, sin dejar de serlo, es Dios.
De generación en generación, esta noche ha sido consagrada para la contemplación. Innumerables sentimientos y afectos se agolpan en los creyentes. Se celebra el Nacimiento de Jesús en Belén. La alegría de las familias reunidas, los sones de los villancicos pastoriles, la misma misa de medianoche, están rebosando de un sano folklore religioso. La humanidad, convertida en madre, recibe en sus brazos, de noche, a un niño todo luz, que despeja la tiniebla y salva.
En Jesús de Nazaret ha aparecido el amor tan grande que Dios tiene al hombre. Su primer nacimiento es causa de nuestro segundo nacimiento; su vida es vida para todos los hombres; en Él, desvalido e infante, Dios sale a nuestro encuentro. Este es el Salvador, en manos de María; adorado por los pastores; proclamado por los ángeles; celebrado en nuestra Eucaristía. ¿Qué otra cosa puede hacer la comunidad cristiana que dar gloria y alabanza a Dios por lo que ha visto y oído?
El acontecimiento salvador de Jesús de Nazaret es la Palabra definitiva dada por Dios al mundo. Dios mismo, como comunicado en el seno de la Trinidad y en la creación, se ha hecho carne. El Hijo ha puesto su morada en el mundo para que todos lleguemos a ser hijos de Dios. La luz se ha hecho patente en las tinieblas para que todo quede iluminado.
La Palabra de Dios está en el mundo. Hoy Dios, por medio de Cristo, se nos sigue comunicando. ¿Escuchamos y aceptamos por la fe esta Palabra salvadora? ¿Hemos llegado a conocer a Dios?

No la debemos dormir
la noche santa,
no la debemos dormir.

La Virgen, a solas, piensa
qué hará
cuando al Rey de luz inmensa
parirá,
si de su divina esencia
temblará
o qué le podrá decir.

No la debemos dormir
la noche santa,
no la debemos dormir.
(Sta. Teresa de Jesús)

Antífona de entrada.     Sal 2,7
El Señor me ha dicho: <Tú eres mi Hijo, yo te he engendrado hoy>.
Ó
Alegrémonos todos en el Señor, porque nuestro Salvador ha nacido en el mundo. Hoy, desde el cielo, ha descendido la paz sobre nosotros.

Oración colecta
¡Oh Dios!, que has iluminado esta noche santa con el nacimiento de Cristo, la luz verdadera; concédenos gozar en el cielo del esplendor de su gloria a los que hemos experimentado la claridad de su presencia en la tierra. Por nuestro Señor.

La Palabra de Dios.

Sinapsis:
La aparición de Jesús entre los hombres es luz que brilla entre las tinieblas, es gracia y presencia de Dios [Isaías]. Una gracia que salva y enseña [Pablo]. Y que viene en pobreza, como “señal” para su reconocimiento. La fuerza del cristiano radicará siempre en la debilidad (1Co 1,25): el pesebre, los pastores, el pueblo bajo, son los primeros en recibir la noticia [Lucas]
<Un hijo se nos ha dado>
Is  9,2-7 
¡El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande; habitaban tierras de sombras, y una luz les brilló. Acreciste la alegría, aumentaste el gozo: se gozan en tu presencia, como gozan al segar, como se alegran al repartirse el botín.
Porque la vara del opresor, el yugo de su carga, el bastón de su hombro, los quebrantaste como el día de Madián. Porque la bota que pisa con estrépito y la túnica empapada de sangre serán combustible, pasto del fuego. Porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado: lleva al hombro el principado, y es su nombre: Maravilla de Consejero, Dios guerrero, Padre perpetuo, Príncipe de la paz.
Para dilatar el principado con una paz sin límites, sobre el trono de David y sobre su reno. Para sostenerlo y consolidarlo con la justicia y el derecho, desde ahora y por siempre. El celo del Señor lo realizará.

<Hoy nos ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor>
Sal  95,1-2.2-3.11-12.13
Cantad al Señor un cántico nuevo, cantad al Señor, toda la tierra; cantad al Señor, bendecid su nombre.
Proclamad día tras día su victoria. Contad a los pueblos su gloria, sus maravillas a todas las naciones.
Alégrese el cielo, goce la tierra, retumbe el mar y cuanto lo llena; vitoreen los campos y cuanto hay en ellos, aclamen los árboles del bosque.
Delante del Señor, que ya llega, ya llega a regir la tierra.

<Ha aparecido la gracia de Dios para todos los hombres>
Tt 2,11-14
Ha aparecido la gracia de Dios, que trae la salvación para todos los hombres, enseñándonos a renunciar a la vida sin religión y a los deseos mundanos, y a llevar ya desde ahora una vida sobria, honrada y religiosa, aguardando la dicha que esperamos: la aparición gloriosa del gran Dios y Salvador nuestro: Jesucristo. Él se entregó por nosotros para rescatarnos de toda impiedad, y para prepararse un pueblo purificado, dedicado a las buenas obras.

Aleluya  
Lc 2,10-11
Aleluya, aleluya. Os traigo la buena noticia: os ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor. Aleluya.

<La Palabra se hizo carne, y acampó entre nosotros>
Lc 2,1-14
  En aquellos días salió un decreto del emperador Augusto, ordenando hacer un censo del mundo entero.
 Este fue el primer censo que se hizo siendo Cirino gobernador de Siria. Y todos iban a inscribirse, cada cual a su ciudad.
También José, que era de la casa y familia de David, subió desde la ciudad de Nazaret en Galilea a la ciudad de David, que se llama Belén, para inscribirse con su esposa María, que estaba encinta.  Y mientras estaban allí le llegó el tiempo del parto   y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en la posada.
  En aquella región había unos pastores que pasaban la noche al aire libre, velando por turno su rebaño.
Y un ángel del Señor se les presentó: la gloria del Señor los envolvió en claridad y se llenaron de gran temor.
 El ángel les dijo: -No temáis, os traigo la buena noticia, la gran alegría para todo el pueblo:  hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor. Y aquí tenéis la señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.
De pronto, en torno al ángel, apareció una legión del ejército celestial, que alababa a Dios diciendo:
 Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que Dios ama.

Oración sobre las ofrendas
Acepta, Señor, nuestras ofrendas en esta noche santa, y por este intercambio de dones, en el que nos muestras tu divina largueza, haznos partícipes de la divinidad de tu Hijo, que, al asumir la naturaleza humana, nos ha unido a la tuya de modo admirable. Por Jesucristo.

Prefacio de Navidad.
<Cristo, luz del mundo>.
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque gracias al misterio de la Palabra hecha carne, la luz de tu gloria brilló ante nuestros ojos con nuevo resplandor, para que conociendo a Dios visiblemente, él nos lleve al amor de lo invisible.
Por eso, con los ángeles y los arcángeles y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria:

Santo, Santo, Santo...

Antífona de comunión . Jn 1,14
La Palabra se hizo carne, y hemos contemplado su gloria..

Oración después de la comunión
A cuantos celebramos rebosantes de gozo el misterio del nacimiento de Cristo, concédenos, Señor, la gracia de vivir una visa santa y llegar así un día a la perfecta comunión con Cristo en la gloria. Por Jesucristo.











LA MATERNIDAD VIRGINAL DE MARIA Y LA SALVACION SOLO PUEDEN VENIR DE DIOS

<La maternidad virginal de María y la salvación
sólo pueden venir de Dios>.
La "Panagia Platytera", es decir, de vientre más "ancho", es la la ilustarción de un texto litúrgico de San Basilio
donde se dice que Dios ha creado el vientre de la Virgen
lo bastante ancho como para contener a Cristo encarnado.
De pie, con los brazos extendidos, recuerda a la Virgen orante de las catacumbas,
pero se distngue de ella porque lleva fijado sobre el pecho un medallón o tondo, con la imagen de Cristo Emmanuel.
Se le puede definir como la Orante Madre.